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10 consejos para ahorrar en la cocina

Empezamos una serie semanal de posts para ahorrar habitación por habitación. En cada estancia nos dedicamos a actividades diferentes, así que es normal que el consumo energético sea más elevado o más reducido en función del tipo de tareas y de lo necesario para llevarlas a cabo. La cocina es uno de esos lugares donde parece que cualquier movimiento implica un gasto. Recopilamos un decálogo de útiles trucos para que no te lleves una sorpresa con las facturas.

cartel retro de cocina1. Lo primero, el microondas. Este electrodoméstico puede hacer mucho más que calentar y descongelar. Cocinar con él es sano, fácil y económico. Recupera las instrucciones para aprender a programarlo según el alimento que haya que preparar. Bájate de Internet recetas específicas que usen este aparato y dale prioridad ante la placa y el horno. Lo notarás en la factura. Para limpiarlo, calienta un vaso de vidrio refractario lleno de agua y apaga el micro cuando se haya evaporado la mitad. Espera diez minutos antes de abrirlo para que el vapor lo limpie bien y pasa un trapo. Quedará como nuevo.

2. Aprovecha el calor residual y usa tapaderas. A la hora de elegir la placa, las de inducción miran más por tu bolsillo que las vitrocerámicas. En ambas, se recomienda apagar el fuego antes de que la comida esté hecha. Así, se aprovecha ese lapso de tiempo en el que el fogón sigue caliente aunque el botón esté en posición de apagado. Otro truco es tapar los alimentos, ya que se hacen antes. Recuerda que la olla a presión es tu mejor aliada. El tiempo de cocción se reduce mucho gracias a este utensilio, por eso su uso se ha extendido. Piérdele miedo y apuesta por ella.

3. No abras el horno mientras esté en funcionamiento. Sin duda, el horno es el electrodoméstico que más despilfarra al cocinar. Sin embargo, hay platos que solo es posible obtener con su ayuda. Uno de los grandes errores es abrir la puerta cuando se está cocinando algo dentro. La temperatura interior baja drásticamente y el aparato debe emplear energía extra para volver a estar a punto. Si quieres vigilar la comida, da la luz del horno, que para eso está. Por otro lado, si necesitas precalentarlo, que no pasen más de diez minutos o estarás desperdiciando electricidad.

hombre y mujer fregando platos4. Enjabonar y luego aclarar. Seguro que has oído hasta la saciedad que un lavavajillas ahorra en agua una barbaridad y que hay que olvidarse de lavar a mano los cacharros. No obstante, no en todas las viviendas hay sitio o presupuesto para comprarlo. Si no tienes más remedio que enfrentarte a esta tediosa tarea, hazlo eficientemente. Igual que al cepillarte los dientes, cierra el grifo mientras enjabonas la vajilla. Una vez hayas frotado, ábrelo y acláralo todo. Sartenes y cacerolas deben estar en remojo con agua caliente previamente para que la grasa se desprenda.

5. Emplea los ciclos cortos del lavavajillas. Estos aparatos se hacen hoy en día pensando en la configuración de los hogares, que es muy variada. Desde modelos pequeños para singles y parejas, hasta bandejas añadidas para familias numerosas. Del mismo modo, se han desarrollado programas que fomentan un gasto racional del agua y de la electricidad, tales como los ciclos cortos y la posibilidad de lavar a media carga. Para que la suciedad no obstruya los filtros, quita los restos sólidos de la vajilla antes de introducirla.

6. La lavadora llena y con agua no muy caliente. Una calificación energética alta es garantía de ahorro a largo plazo. Siempre es mejor apostar por la clase A+++. Dicho sea de paso que esta observación sería aplicable a todos los electrodomésticos. Calentar el agua supone el mayor porcentaje del consumo, así que escoge bajas temperaturas siempre que la colada no esté excesivamente sucia. Otras sugerencias son limpiar el filtro regularmente, usar el detergente y el suavizante en las cantidades recomendadas y centrifugar al máximo mejor que abusar de la secadora.

7. Apaga el termo si lo usas solo por la mañana. Un termo 24 horas encendido sin consumir agua tiene una pérdida que depende de la capacidad y de la potencia. El gasto que se produce al mantener el agua siempre caliente no debe pasarse por alto, sobre todo, si la usamos de forma concentrada para darnos una ducha antes de ir a trabajar. Lo ideal sería encenderlo por la noche antes de dormir y, una finalizada la ducha de la mañana siguiente, apagarlo. Si el uso de agua caliente no tiene hora fija, habrá que dejarlo encendido siempre.

8. cartel cocina vintageAbre la puerta del frigorífico solo cuando lo necesites. Como con el horno, abrir la puerta de la nevera sin ton ni son es sinónimo de perder dinero. Si es viejo, controla que la capa de escarcha no se te vaya de las manos. Es posible que tu cocina no sea muy grande pero, en la medida de lo posible, sitúalo lejos de fuentes de calor como los fogones y el horno. Sepáralo un poco de la pared para que ventile correctamente. Baja los alimentos del congelador a la nevera en vez de dejarlos a temperatura ambiente y nunca metas comida caliente, espera a que se enfríe.

9. Planifica la compra de alimentos. Improvisar está bien, pero en el supermercado no es buena idea. Ir a comprar sin una lista pone en peligro tu economía. Date cinco minutos para comprobar qué te hace falta y apúntalo por grupos. En lo que respecta a la cocina, hay tres principales: productos frescos, congelados y conservas. Un menú semanal evitará que los artículos perecederos se echen a perder. Si ves que la evolución del deterioro es más rápida que tu hambre, cuece y congela.

10. Aprovecha las sobras. Cocinar de más es un defecto imposible de controlar. Ocurre con frecuencia que ese ‘poquito más’ que se echa a la cazuela acaba en el contenedor. Esta acción cotidiana es lo mismo que arrojar monedas al cubo de la basura. Los restos, bien conservados, estarán apetecibles al día siguiente si se les da un golpe de calor. Incluso si queremos posponer su ingesta, nada como congelarlos. También se pueden inventar otros platos: un puré con las legumbres, una tortilla con las verduras, batidos con las frutas, albóndigas con la carne, hamburguesas con el pescado, etc.

Si conoces algún truco más para ahorrar en la cocina, ¡compártelo!

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