cómo cancelar una hipoteca

5 consejos a tener en cuenta a la hora de cancelar una hipoteca

Para conocer si se debe abonar la penalización por cancelación anticipada, el hipotecado ha de acudir al contrato de préstamo que firmó al formalizar la hipoteca.

A esta alturas sabrás que pagar la última cuota no equivale automáticamente a cancelar la hipoteca en el registro. La cancelación de una hipoteca puede ser una decisión liberadora para muchos consumidores, pero se han de tener en cuenta varios aspectos antes de dar este paso, especialmente si se está valorando vender la vivienda, solicitar un nuevo préstamo o simplemente dejar la situación patrimonial completamente saneada.

¿Qué implica cancelar una hipoteca?

Cuando se amortiza la totalidad del préstamo, la deuda económica desaparece, pero la carga registral sigue figurando hasta que se tramita su cancelación formal. Existe la posibilidad de no hacer nada tras pagar la última cuota, pero no especialmente recomendable. La razón no es otra que mientras la hipoteca conste en el registro, puede generar obstáculos en operaciones futuras, como una compraventa o una subrogación.

El procedimiento habitual comienza solicitando al banco un certificado de deuda cero, documento que acredita que el préstamo está completamente saldado. Con ese certificado, el siguiente paso aconsejable es acudir al Registro de la Propiedad para tramitar la cancelación registral. En muchos casos interviene también un notario para otorgar la escritura de cancelación.

Una vez realizados los trámites y abonados los aranceles correspondientes, conviene solicitar una nota simple en el Registro de la Propiedad para verificar que la carga hipotecaria ha desaparecido. Este documento es la prueba de que la vivienda está libre de gravámenes.

Costes y comisiones: ¿hay que pagar por cancelar una hipoteca?

Uno de los puntos que más dudas genera es la comisión de cancelación anticipada. Para saber si procede abonarla, el titular debe revisar el contrato de préstamo firmado en su día. La normativa establece límites: el máximo que puede cobrar la entidad es el 1% del capital pendiente (y en muchos casos es inferior, dependiendo de la fecha de formalización y del tipo de interés). No obstante, esta comisión solo se aplica si la cancelación es anticipada; si se produce al finalizar el plazo pactado, no debería existir penalización.

Además de la posible comisión, hay que contemplar gastos notariales y registrales, que, aunque no suelen ser elevados en comparación con el importe total de la hipoteca, forman parte del coste de cerrar definitivamente la operación.

Cancelación registral sin escritura: la vía larga

Existe una alternativa menos conocida: la cancelación registral por caducidad, sin necesidad de otorgar escritura. Para ello, el propietario debe esperar 21 años desde la fecha de pago de la última cuota. Transcurrido ese plazo, puede solicitar la cancelación en el registro sin intervención de la entidad financiera. Es una opción viable si no hay prisa, pero implica una larga espera y no resulta práctica si se planea vender antes.

¿Cuándo conviene cancelar una hipoteca?

Desde un punto de vista estratégico, cancelar registralmente la hipoteca es especialmente recomendable en tres supuestos:

  • Antes de vender la vivienda, para agilizar la operación y transmitir una finca libre de cargas.
  • Si se quiere solicitar un nuevo préstamo, evitando que figure una carga que complique el análisis de riesgos.
  • Por tranquilidad patrimonial, dejando completamente saneada la situación jurídica del inmueble.

Igual que la compra de vivienda está llena de matices que encarecen el precio más allá del valor de mercado, la fase final de la hipoteca también exige atención y planificación. La propiedad inmobiliaria no termina cuando se firma ante notario ni cuando se paga la última cuota. La gestión adecuada de cada detalle es lo que marca la diferencia entre una operación correcta y una plenamente optimizada desde el punto de vista financiero y jurídico.

Publicidad