7 fórmulas para potenciar el bienestar familiar en casa

Tu familia es lo más importante, pero la convivencia no siempre resulta fácil. Vivir bajo el mismo techo implica compartir espacio con diferentes personalidades que a veces chocan, así que gestionar estos pequeños conflictos del día a día con pericia permitirá que todos se sientan cómodos. Potenciar el bienestar familiar en casa es fundamental para pasar tiempo de calidad con tus hijos y que crezcan en un entorno sano en el que prime la comunicación por encima de todo. Pon en práctica estos siete consejos.

1. Asumir responsabilidades

Desde muy pequeños, los niños deben entender que en una casa todos reman en la misma dirección. Encargarse de hacer la cama, de tener su cuarto recogido, de ayudar con la limpieza, de sacar la basura… Son tareas que comienzan como un juego y después se asimilan como rutinas, como algo que debe llevarse a cabo de forma natural.

Ir delegando en ellos ciertas responsabilidades, además de llenarles de orgullo, les confiere un determinado rol y les vuelve mucho más autónomos y menos dependientes. Por ejemplo, si tus hijos sueñan con tener un perro, no pienses que, automáticamente, acabarás siendo tú el que se encargue de sacarlo a pasear. Debes valorar que se trata de algo más que un capricho momentáneo y confiar en ellos, poniéndoles pequeños retos que demuestren que están preparados.

2. Respetar horarios

La conciliación laboral y familiar no es una utopía imposible, pero para lograrla hay que establecer límites. Si en el salón trabajas hasta una determinada hora, entonces tus hijos deben saber que no podrán ver la televisión o hacer ruido hasta que acabes. Al final, es una cuestión de tolerancia y respeto. Del mismo modo, las horas de sueño deben cumplirse salvo excepciones muy concretas, como un cumpleaños o la Navidad. Si no hay unas reglas básicas con esto, entonces lo extraordinario acaba convirtiéndose en una pauta peligrosa.

Lo mismo ocurre con los deberes de los niños y su equilibrio con el tiempo dedicado a jugar o a interactuar con otros niños del vecindario, por ejemplo. El descanso de calidad no es llenar las horas muertas con partidas infinitas en el ordenador o en el móvil. Es practicar la escucha activa, comunicarte con ellos, saber qué pasa por su cabeza, conocer sus inquietudes y aquello que podría estar haciéndoles daño.

3. Orden en casa

El hogar hay que tratarlo con un ser vivo con el que sus habitantes mantienen una especie de relación simbiótica: si a tu casa no le das lo que necesita, entonces ella no te va a ayudar a que la disfrutes. La armonía es la hermana mayor del orden, así que empieza por poner cada cosa en su sitio. Si no prestas atención, el caos reinará y, aunque no lo creas, influirá en tus emociones, desatando tu mal humor y generando conflictos con tu pareja o tus hijos que, en realidad, no son para tanto.

Con la cantidad de soluciones de almacenaje que existen en el mercado, no tienes excusa para al entrar a una habitación no te deprimas al ver cosas apiladas en cada rincón. Después de recoger la colada, invita a tus hijos a doblar la ropa y colocarla en el armario y la cómoda. Cuando llegue el cambio de temporada, marca un día para guardar entre todos las prendas que no vestiréis en la estación que acaba de terminar. O aprovecha para vender o reciclar lo que no te pongas.

4. Cocinando en familia

Pasar tiempo juntos, ya sea con tu pareja o con tus hijos, puede ser complicado. Después de un día ajetreado en el trabajo, quizá lo que menos te apetezca sea enfrentarte a la cotidianeidad que lleva implícita la casa. Debes concebir este tiempo con los tuyos como un momento especial, como una oportunidad para conectar, y lo mundano no tiene por qué ser un incordio.

A la hora de hacer la cena, implica a todos: uno puede preparar los alimentos, otro puede cocinar, otro poner la mesa… Y si no hay tiempo para cocinar y hay que llamar a algún restaurante a domicilio, que cada vez escoja uno para que todos estén a gusto. Lo importante es que todos os sentéis a la mesa, dejéis los móviles y la tele a un lado y os pongáis al día.

5. Deporte todos juntos

El ejercicio físico también representa una buena ocasión para promover el bienestar familiar. Aunque te guste correr en solitario o visites el gimnasio dos o tres veces por semana, reserva una tarde para hacer yoga o pilates en familia. También hay clases online adaptadas a todos los niveles de diferentes disciplinas que podréis seguir fácilmente cada uno en vuestra esterilla.

Otra gran alternativa es una clase de zumba o de baile, que además de darle vida al corazón y mejorar la coordinación, resulta de lo más divertido. Y si tenéis piscina, nada mejor que hacer unos largos con el cronómetro en la mano, lo que dará a tus pequeños una lección de competitividad. Este entrenamiento en grupo servirá para reforzar vuestros lazos, además de beneficiar a vuestra salud.

6. Manualidades con mucho arte

Colaborar en la decoración de la casa con sus pequeñas obras de arte es un plus para su identidad y su autoestima. En Internet vas a encontrar tutoriales de absolutamente cualquier cosa que se te pase por la cabeza, y con los materiales más dispares. Seguro que con lo que tienes por casa puedes plantear una manualidad de lo más resultona.

Obviamente, la edad de tus hijos marcará el grado de dificultad, puesto que si son muy pequeños no podrán manejar ciertas herramientas o productos. Y aunque no tengas hijos, rehabilitar un mueble o pintar un cuadro es una vía de escape estupenda para el estrés que te hará estar mucho más relajado y en armonía con la gente que te rodea.

7. Una noche temática

La imaginación no tiene límites, y ya es hora de poner tu creatividad en marcha para marcar en el calendario un día especial. Desde una noche de juegos de mesa hasta una de maratón de series, pasando por contar historias de miedo, disfraces con lo primero que tengas a mano o una barbacoa en el jardín.

Estas rupturas con la rutina son muy necesarias para no caer en el aburrimiento, y aunque no tengas hijos, también debes programarlas con tu pareja o con tus amigos. No debemos pasar por alto que nuestra vivienda es un espacio que propicia el encuentro, por lo que disfrutar cada día con nuestros seres queridos creará una mejor versión de nosotros mismos.

 

Publicidad