frases que dicen los que ya han comprado una casa

7 frases que dicen los que ya han comprado una casa

Cuando empiezas a plantearte la compra de una vivienda, ocurre algo curioso: de repente todo el mundo tiene algo que decirte. Hay algunas frases que dicen los que ya han comprado una casa, ya sean amigos, familiares, compañeros de trabajo o conocidos, que se repiten constantemente como si fueran verdades absolutas. Aunque el testimonio de aquellos que ya han pasado por el proceso resulta muy valioso, debes ser cauto porque cada compra es única y depende de tu situación personal, económica y vital.

Comprar una vivienda está rodeado de opiniones bienintencionadas, pero no siempre acertadas. Muchas de ellas están incompletas, desactualizadas o directamente idealizadas. Dar este paso representa una decisión financiera de primer nivel y conviene separar los consejos útiles de los mitos que pueden llevarte a errores. Estas son algunas de las afirmaciones más habituales que deberías escuchar con espíritu crítico.

“Está para entrar a vivir, no hace falta tocar nada”

Cuando visitas una vivienda en venta con algún familiar, es muy posible que compare con su propia casa y quede maravillado. Una vivienda puede verse impecable en una visita y, aun así, esconder problemas importantes. Pintura reciente, muebles bien colocados y buena iluminación ayudan mucho a causar una buena impresión, pero no garantizan que todo funcione correctamente.

Instalaciones antiguas, humedades ocultas, ventanas poco eficientes o pequeños defectos estructurales no siempre se detectan a simple vista. Por eso, una revisión técnica o inspección previa es una inversión sensata, especialmente en viviendas de segunda mano.

“Si te gusta, cómprala; ya te apañarás luego”

Entre las frases que dicen los que ya han comprado una casa, este consejo es de los más peligrosos. Quizá quien lo diga tiene un respaldo económico que tú no tienes. Enamorarse de una casa es fácil. Ajustar los números, no tanto. Y lo que no puedes hacer es partir de un presupuesto irreal pensando en una ayuda familiar que después, a la hora de la verdad, no llega. Una cosa es lo que te gustaría comprar y otra muy distinta lo que puedes asumir sin comprometer tu tranquilidad financiera durante años.

Por otro lado, hay que ser muy consciente de que los gastos de una hipoteca no terminan con lo que pagas al banco cada mes. Además de la cuota hipotecaria, hay que contar con gastos recurrentes como los suministros, la cuota de la comunidad, el mantenimiento, los impuestos y los posibles imprevistos. El verdadero acierto no es comprar la casa perfecta, sino la que encaja con tu realidad económica.

“Con poco ahorro es suficiente, el banco lo financia todo”

Otro de los mitos más peligrosos. En la práctica, la mayoría de las entidades no financian el 100% del precio de la vivienda. Eso era antes, e incluso el 120%. Hablamos de una época que desembocó en lo que todos ya sabemos: la crisis de 2008. Lo habitual, hoy en día, es las entidades financieras cubran hasta el 80% del valor de compra o tasación.

Esto obliga al comprador a disponer de ahorros previos para la entrada y para afrontar gastos adicionales como impuestos, notaría, registro o gestoría. En total, habría que contar de primeras con un 30% del precio de la vivienda. Comprar sin colchón financiero es posible en casos muy concretos, pero no es lo habitual ni lo más prudente.

“Los impuestos son los que son y ya está”

Los costes fiscales de una vivienda varían más de lo que parece. Minimizar los impuestos también es recurrente entre las frases que dicen los que ya han comprado una casa. Los impuestos dependen de si compras obra nueva, donde aplica el IVA, o usada, que es el ITP y depende de la comunidad autónoma, del tipo de vivienda y, en algunos casos, de tu perfil como comprador. Tampoco hay que olvidarse del Impuesto de Actos Jurídicos Documentados (IAJD), que es otra cantidad que hay que sumar.

Además, una vez propietario, entran en juego otros tributos como el IBI, que cambia según el municipio. Igualmente, la tasa de basuras, que depende del ayuntamiento, podría estar en vigor, y también supone un pellizco a tu presupuesto. Pensar solo en el precio de compra sin analizar la fiscalidad completa es un error frecuente.

“Cuanto más grande, mejor inversión”

Más metros no siempre significan mejor decisión. Una vivienda más grande implica mayores gastos de calefacción, comunidad, mantenimiento y, en muchos casos, impuestos más altos. Todo se multiplica, tenlo en cuenta. En ocasiones, no te quedará más remedio que comprar una casa más grande porque la familia ha crecido, pero querer ser dueño de un chalet viviendo solo, quizá no sea tan buena idea.

Antes de lanzarte a por una casa “por si acaso”, conviene analizar cómo vives hoy y cómo crees que vivirás en el futuro. Comprar espacio que no necesitas puede convertirse en una carga innecesaria. Lo ideal es ajustar tu casa a cómo vives en ese preciso momento. Si con un pequeño apartamento tienes suficiente, ya tendrás tiempo más adelante para venderlo y adquirir más metros cuadrados si tu situación personal cambia.

“Las casas siempre suben de precio”

La historia reciente demuestra que el mercado inmobiliario español no es una línea ascendente constante. Hay ciclos, correcciones y momentos de caída. Aunque a largo plazo la vivienda suele mantener valor, no hay garantías absolutas. Esto es algo que saben muy bien quienes compraron en pleno pico alcista y después quisieron vender y vieron que no podrían ni cubrir lo que les faltaba por pagar de hipoteca.

Comprar pensando exclusivamente en una revalorización futura es arriesgado. Lo más sensato es que la vivienda tenga sentido para ti incluso si el mercado no acompaña. La rentabilidad no debería ser el único argumento de compra si lo que buscas es habitar esa casa y no tienes un claro perfil de inversor que piensa destinarla al alquiler, por ejemplo,

“No hace falta ayuda, todo se puede hacer solo”

Legalmente puedes gestionar una compra por tu cuenta, pero eso no significa que sea lo más recomendable. Esquivar a una agencia está en el top de las frases que dicen los que ya han comprado una casa. Sin embargo, contratos, cargas, plazos, financiación y negociación requieren conocimientos específicos y experiencia. Es verdad que Internet es un estupendo aliado del conocimiento, pero cuando se trata de una compra tan importante, quizá la más relevante de tu vida, apoyarse en profesionales da una gran tranquilidad.

Contar con un agente inmobiliario, un asesor financiero o un abogado especializado no es un gasto superfluo, sino una forma de reducir riesgos. Un buen profesional no complica el proceso, sino que más bien lo simplifica. Además, debes valorar tu tiempo y centrarte en lo que realmente te interesa, dejando los papeleos en manos expertas.

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