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7 motivos para bajar la mensualidad del alquiler

La ampliación del mercado del alquiler da muchas más posibilidades a los particulares.

El nivel de vida en España ha bajado. La destrucción del empleo, la rebaja de la calidad laboral y de los salarios hace que cada vez haya más dificultades para pagar el alquiler. María S. lo vivió en primera persona. «Pagaba 750 euros por un piso de 50 metros cuadrados para mí sola hace un año, más de un 50% de mi sueldo. Pero con el paso del tiempo me di cuenta de que era demasiado y le exigí una rebaja», cuenta María.

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Finalmente, el casero accedió a bajárselo a 525 euros porque María era buena inquilina y cumplidora en los pagos, pero un año después María se fue a compartir piso a una casa de la zona para pagar 450. ¿Le compensa al propietario perder un buen inquilino porque este le exija una rebaja en un momento determinado? La ampliación del mercado del alquiler da ahora más posibilidades a los particulares que están su derecho de rebajar la renta para hacerla más asequible para su economía.

1. Actualización de la renta según el IPC

En todos los contratos de alquiler de vivienda hay un apartado que detalla cuáles serán los criterios para actualizar el nivel de renta. Muchos de ellos, sobre todo los firmados antes de la reforma de la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU), lo hacían de forma interanual en el mismo porcentaje que el IPC general. Si en el contrato se estipula que la mensualidad «se actualizará según la fluctuaciones del IPC» y este ha bajado como ha ocurrido hace poco durante la crisis, el casero no podrá negarse… aunque algunos casos sí lo haga.

«Lo habitual será que se lo comunique verbalmente, pero si la situación sigue siendo la misma, se deberá iniciar una reclamación precontenciosa. Si esta no tiene efecto, habrá que reclamar por la vía judicial, con un procedimiento de reclamación de cantidad por las cantidades indebidas que el propietario ha ido girando a la cuenta del inquilino «, explica Mario Ledesma director del área inmobiliaria y urbanística de Criterio Abogados, justificando con recibos, con el contrato y con la señalada bajada de IPC. «Si se quiere ahorrar al mes una cantidad tan pequeña no merece la pena hacerlo por vía judicial», aconseja Carlos Ruiz, gerente de Arrenta.

2. Comparar con la oferta de otros pisos de la zona

Otro aspecto que puede darle mucha rabia a muchas personas es comprobar que un vecino de su edificio está pagando bastante menos renta al mes que él, viviendo en un piso de idénticas características. Durante la negociación con el propietario conviene traer una media de los pisos en alquiler de la zona más baratos para poder rebatir y acordarlo con argumentos.

3. Reformas a cambio de bajadas

Cuando hay que hacer alguna obra de acondiciomiento, el inquilino que quiera ahorrarse un dinero a largo plazo puede ofrecerse a pagar algunas obras de reformas para asegurar la habitabilidad, a cambio de que el propietario no le cobre o le rebaje la renta durante unos meses. «En algunos casos no está claro a quién le corresponderle pagarlas», comenta Ruiz, «si el inquilino se encarga de ellas le ahorra un gasto al propietario para algo que de todas maneras, tendrá que hacer y que a la larga revalorizará el piso». Además, también se ahorrará el hecho de tener que proporcionarle otra habitación en caso de que sean obras en su dormitorio o que no le dejen habitar la vivienda.

No obstante, es recomendable que se acuerden y firmen estos pactos por escrito, pues suelen ser un motivo frecuente de disputas, según Arrenta. «Donde dije digo, digo Diego». Los contratos verbales son mucho más difíciles de demostrar y el propietario puede incluso de acusarle de impago. «Como diría cualquier buen abogado, lo que no esté escrito, no existe», afirma Ledesma, «o hay alguna manera de justificarlo, mediante conversaciones telefónicas, algún tipo de comunicación, la teoría de los actos propios, etc… el inquilino va a ver un poco difícil la continuidad en la vivienda».

4. Ahorrar gastos por otras vías

Si el propietario se niega a reducir la mensualidad, el inquilino puede proponerle que abone los suministros luz, calefacción, agua, Internet o Comunidad, o bien cambiar ese frigorífico viejo que gasta tanta y luz no funciona tan bien. Si se puede mejorar el nivel de vida el inquilino con dificultades económicas debe aprovechar: pedir un colchón nuevo, un microondas o ese trastero en el que hay espacio.

5. Subarrendar partes de la casa

Otra forma de obtener ingresos de la casa es subarrendando alguna parte que estemos pagando, como la plaza de garaje o una habitación de la casa, siempre que se le comunique al casero y este esté de acuerdo. Será una forma de permanecer en la casa y obtener el presupuesto que nos falta… aunque también deberemos aceptar nuevas normas de convivencia y escoger al compañero adecuado.

6. La virtud de buen pagador

Es un hecho de que el mercado del alquiler ha crecido en España a partir de la crisis hasta acaparar aproximadamente el 17% del parque de viviendas, según el Ministerio de Fomento. Hay más donde elegir, el inquilino se puede cansar de pagar de más y con tiempo ir buscando otra cosa. Son numerosos los casos de los inquilinos morosos, sobre todo, con la crisis, por eso, los arrendadores deben tener en cuenta que son afortunados al tener inquilinos cumplidores con sus rentas.

«Ahora hay más oferta y los inquilinos que llevan tiempo siendo buenos pagadores pueden negociar con más fuerza una bajada. Al propietario no le interesa que un buen inqulino se vaya por 30 o 40 euros menos«, comenta Ruiz al respecto.

7. Cambio de circunstancias personales

En estos tiempos que corren, muchas de las condiciones laborales cambian: recortan el sueldo o la jornada, hay traslados, cambian el convenio, se van a otra empresa que paga menos o simplemente se quedan en paro. Es conveniente que si nos vemos con dificultades, antes de dejar de pagar avisemos al propietario para renegociar la renta. Si se ha sido un buen pagador toda la vida, el propietario puede entender sus circunstancias personales y reducir la mensualidad.

También es aconsejable ir buscando alternativas, en zonas más baratas o pisos más pequeños. Si el propietario se niega a acceder por cualquiera de estas siete vías, que sepa que ya tenemos en la manga otra opción.

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