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¿Es realmente más difícil acceder a una vivienda en España que en otros países de la UE?

El estrecho vínculo entre el sector inmobiliario y la crisis sufrida por la economía española; el que cerca del 30% de los ingresos de los españoles se destine a costear la vivienda; el alto desempleo, los ajustes salariales y que nuestro país sea uno de los mejores ejemplos de las tensiones en los precios de los alquileres justifican el pensamiento social de que acceder a una vivienda en España es mucho más complicado que en el resto de la Unión Europea. Sin embargo, para los expertos esta afirmación no está tan clara: ni los precios están tan alejados de la media ni la tasa de esfuerzo para los bolsillos de los ciudadanos es tan diferente al de sus vecinos del viejo continente.

acceso a la vivienda en España frente a la UE

Los costes bancarios de la hipoteca carecen de relevancia a la hora de establecer si el acceso a la vivienda en España es más o menos difícil que en otros países europeos

Según rezan los datos, las hipotecas que el sector bancario ofrece a los españoles mantienen precios similares a los que pagan los alemanes, los franceses o los ingleses. En concreto, según los datos facilitados por la Federación Hipotecaria Europea, en el último trimestre del 2019, los rumanos seguirían siendo los europeos que más caro pagan sus préstamos con un tipo medio del 5,38%, frente al atractivo 0,52% de Dinamarca o el 0,72% de Finlandia. En las posiciones intermedias se coloca el 1,9% de las hipotecas en España, por debajo del 2,05% registrado en Gran Bretaña y por encima del 1,19% francés y del 1,39% alemán.

Sin embargo, para los expertos este dato carece de relevancia a la hora de establecer si el acceso a la vivienda en España es más o menos difícil. De la misma manera que no lo son por sí mismos los precios de los inmuebles en dónde, por cierto, los españoles en estos momentos también se mantienen en la media de crecimiento de la tendencia del mercado europeo.

La accesibilidad a la vivienda no es un problema español, sino casi universal debido a los tipos de interés hiperreducidos y a la compra de vivienda en grandes núcleos urbanos

En el periodo comprendido entre 2007 y el tercer trimestre de 2019, los alquileres aumentaron un 21% y los precios de las viviendas un 19,1% en la UE. En el caso español el incremento de los primeros también estuvo en línea con el avance europeo, pero a diferencia de países como Alemania o Austria, aquí la oferta destinada al arrendamiento es mucho menor. “Ha habido una tensión tan alta sobre los precios y una demanda tan brutal tras la crisis que los precios subieron muy rápido y se está llegando al techo”, afirma el catedrático de economía de la UPF, José García Montalvo.

Para el director de Estudios Financieros de Funcas, Santiago Carbó, la accesibilidad a la vivienda “no es un problema español sino casi universal debido a los tipos de interés hiperreducidos y a la compra de vivienda en grandes núcleos urbanos por parte de los fondos de inversión que dificultan el ajuste de precios y, por tanto, el acceso”. De hecho, la alarma ante la falta de una oferta asequible de vivienda en Europa ha dado lugar en los últimos años al sobrecalentamiento del debate en el seno comunitario.

El coste de la vivienda consume la mayor parte de los presupuestos familiares. La recomendación es no destinar más del 30% de los ingresos mensuales a la hipoteca o al alquiler

Según el Comité Europeo de Derechos Sociales, la vivienda es asequible si el hogar puede permitirse pagar los gastos iniciales, el alquiler y otros gastos, como las facturas de servicios públicos y las tasas, a largo plazo, sin dejar de mantener un nivel de vida mínimo. Hacer frente a este desafío es una lucha ardua para muchos europeos hoy en día, ya que el coste de la vivienda consume la mayor parte de sus presupuestos familiares. A menudo, esto da lugar a la llamada sobrecarga del coste de la vivienda, que se produce cuando se gasta en ella más del 40% de la renta disponible. Por ejemplo, esto afecta a alrededor de dos de cada cinco personas en Grecia, una de cada cinco en Bulgaria y una de cada seis en Dinamarca y Alemania.

En el caso de España, los expertos del Observatorio Social de La Caixa indican que “más de una quinta parte de la población española vive en hogares sobrecargados por el coste de la vivienda, al superar estos gastos el 30% de su renta. Y casi la mitad de la población declara que afrontar los pagos asociados a la vivienda supone una carga económica pesada”. El equipo de análisis de Funcas, más optimista, señala que los españoles destinan cerca de un 20% de sus ingresos a este fin, en línea con la media de sus vecinos y, “aunque la importante variación anual de precios, tanto en compra como en alquiler, dificulta la tarea de establecer un ranking”. Según estos datos, España estaría relativamente cerca de Francia (16,3%), Portugal (17%) o Reino Unido (31,8%).

Para acceder a una vivienda en España a través del alquiler social, el escenario se complica, ya que en nuestro país solo el 2,5% del parque de vivienda vacía se destinan a este fin

En lo que sí parecen estar los estudios de acuerdo con la creencia popular es en que los españoles lo tenemos claramente más difícil en el acceso al alquiler social. En concreto desde el Observatorio Europeo de la Vivienda destacan que España, a pesar de contar con 3,8 millones de viviendas vacías, tan solo destina un 2,5% del stock total de inmuebles al alquiler social. La cifra contrasta con el abultado 30% de Holanda, 24% de Austria, 21% de Dinamarca o el 16,5% de Francia.

Sin embargo, los españoles no están tan lejos del 3% de alquiler social que se destina en Italia o Alemania. Y es que, en contra de lo que pudiese parecer, este organismo denuncia que los germanos, aunque mantienen el mayor ratio de arrendamiento del Viejo Continente (50%), tan solo construyen un tercio de las viviendas asequibles que según este organismo necesitaría su población.

Vivimos un cambio estructural y la demanda de alquiler irá al alza, a no ser que se genere una nueva burbuja de crédito que impulse la compra de vivienda en propiedad

La ciudad de Berlín anunció que volvería a comprar -por un total de unos 900 millones de euros- 6.000 viviendas públicas que había vendido a un propietario privado en 2004, por 400 millones de euros. Viena, por el contrario, siempre ha mantenido la propiedad de sus viviendas, lo que ha permitido alquileres asequibles. Esta es una de las razones por las que la capital austriaca fue nombrada la ciudad más habitable del mundo por décima vez consecutiva por Mercer y por segundo año consecutivo por la Economist Intelligence Unit, una empresa hermana del semanario inglés The Economist.

El caso de la capital austriaca seduce en parte al catedrático de economía, que duda del éxito de las nuevas políticas germanas y españolas. “No creo que exista una solución rápida”, afirma Montalvo, quien considera que vivimos un cambio estructural y la demanda de alquiler irá al alza, a no ser que se genere una nueva burbuja de crédito que impulse la compra. Mientras tanto, “hacer accesible el arrendamiento para los ciudadanos españoles exige contar con un parque de vivienda social que hoy no existe”, concluye.

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