Cómo cambiar la cerradura de una puerta

Cómo cambiar la cerradura de una puerta

Cambiar la cerradura de una puerta es una de las intervenciones de bricolaje más habituales en el hogar. Ya sea por pérdida de llaves, intento de robo, mudanza o simple mejora de seguridad, sustituir el sistema de cierre puede marcar una diferencia real en protección y tranquilidad.

En el fondo, es una tarea de bricolaje que no resulta muy dificultosa, pero todo depende de tus conocimientos previos y del tipo de puerta ante la que estemos. Ante la duda, siempre es mejor recurrir a un profesional, pero no está de más que conozcas los pasos para llevar a cabo esta tarea por ti mismo.

Lo primero de todo es saber qué tipo de cerradura tienes que cambiar

Lo primero que hay que analizar es el tipo de cerradura a la que nos enfrentamos. No cabe duda de que las puertas interiores atenderán a mecanismos más sencillos que las exteriores. Además, son más económicas porque tanto el pasador como el cierre fijo suelen ser de plástico.

En el caso de las puertas de exterior, será más complicado. En este caso, las cerraduras suelen ir alojadas en una caja en el lado estrecho. Se diferencian principalmente en la profundidad y en la altura de la caja, en la medida de los orificios para los tornillos que la sujetan y en la distancia del eje de giro de la llave.

Cambiar la cerradura de una puerta no blindada será sencillo. Si la puerta es blindada o acorazada, es mejor llamar a un profesional

Así pues, no todas las puertas admitirán el mismo tipo de intervención. El material y el sistema de cierre condicionan el trabajo. Por ejemplo, en una puerta de madera, que puede ser de interior o de entrada si es sencilla, normalmente hay una cerradura de embutir, por lo que resulta fácil de manipular.

Otra cosa son las puertas blindadas, que tienen una estructura de madera reforzada con chapa metálica y pueden llevar una cerradura multipunto y un bombín de seguridad. En estos casos cambiar solo el bombín suele ser viable, pero sustituir la cerradura completa es más complejo. Con las puertas acorazadas, lo recomendable es que intervenga un cerrajero profesional, especialmente si hay que sustituir la cerradura completa.

Componentes de una cerradura: qué es cada cosa

Comprender la terminología evita errores al comprar repuestos. En primer lugar, debes saber que el bombín o cilindro es el mecanismo donde introduces la llave. Técnicamente es un cilindro que, al girar con la llave correcta, acciona el sistema de cierre, ya sea por resbalón y/o pestillos. El perfil europeo es el más común en España y tiene medidas en milímetros. Además, puede ser simple, doble embrague, antibumping, antitaladro, etc.

Por otro lado, la cerradura de embutir es el cuerpo metálico que va alojado dentro del canto de la puerta. Contiene el resbalón, que es la pieza que se retrae al bajar la manilla; un pestillo o palanca, que se acciona al girar la llave; y el mecanismo interno. También esta el escudo o bocallave, que es la placa metálica que protege el bombín por el exterior. Si tienes una cerradura multipunto, debes saber que este sistema que acciona varios puntos de anclaje con una sola llave y que aporta mayor resistencia frente a apalancamientos.

Cambiar el bombín es una tarea de bricolaje sencilla que puedes hacer tú mismo

El primer paso es dejar la puerta abierta para evitar quedarte fuera si algo falla. Después, debes localizar el tornillo de fijación. Fíjate en el canto de la puerta, a la altura del bombín, donde encontrarás un tornillo largo. Es la pieza que sujeta el bombín y que debes aflojar por completo para extraerlo.

Después, hay que extraer el bombín. Para ello, introduce la llave y gírala ligeramente (unos 10–15°) mientras tiras hacia afuera. Si no sale, ajusta ligeramente el giro, pero no fuerces. El siguiente paso es medir desde el centro del tornillo hasta cada extremo. Por ejemplo, si tienes 30 mm hacia dentro y 40 mm hacia fuera, necesitarán un bombín 30/40.

Para instalar el nuevo bombín, introduce el nuevo cilindro y ajusta con la llave si es necesario. Después, coloca el tornillo de fijación y comprueba funcionamiento antes de cerrar la puerta. Como ves, es un procedimiento sencillo, pero hay situaciones en las que es prudente llamar a un profesional, por ejemplo, ante una puerta acorazada con sistema multipunto complejo, con cerraduras electrónicas, cuando el bombín haya quedado bloqueado tras un intento de robo, etc.

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