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¿Cómo se gestionan las instalaciones deportivas en las comunidades?

Los límites deben estar recogidos en las normas de régimen interno de la comunidad.

Las urbanizaciones actuales se caracterizan por la existencia de un gran número de instalaciones de ocio y deporte: pistas deportivas, piscinas, gimnasios, saunas y salones sociales, entre otras zonas de uso comunitario. El uso de estas instalaciones por los vecinos requiere el establecimiento de normas dentro de las comunidades. Dentro de estas normas también se regula cómo debe gestionarse el pago por el uso de las instalaciones deportivas.

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Piscinas comunitarias con o sin invitados

Son tradicionales los conflictos que se generan en las comunidades de vecinos cuando se realiza la apertura de la piscina con la llegada del verano. Siempre hay dos posturas enfrentadas: por un lado, quienes quieren restringir el uso solo a los propietarios, y por otro, los que quieren invitar a todos los amigos a refrescarse en la piscina.

No existe una regulación común de las piscinas comunitarias, depende de la normativa de las comunidades autónomas, pero los límites en el uso de estas instalaciones deben estar recogidos en las normas de régimen interno de uso de cada piscina. Estas normas tienen que adecuarse a lo previsto en el título constitutivo o los estatutos de la comunidad de vecinos o ser aprobadas en junta por la mayoría de los propietarios.

El pago por el uso de las instalaciones deportivas

Normalmente, los gastos que generan estos servicios están incluidos en el recibo de la comunidad, pero existe una gran diversidad en la forma de pago. Piscina y gimnasio comunitarios, por lo general, se disfrutan sin pagar ningún gasto adicional. “Están incluidos dentro del pago de la cuota mensual de la vivienda”, explica Salvador Díez, presidente del Consejo General de Colegios de Administradores de Fincas. Es más habitual pagar por jugar en las pistas de tenis y pádel, “suelen establecerse precios tanto para regular el acceso a las pistas como para repercutir el coste del alumbrado por las noches”.

La fijación de un pago adicional por usar determinados servicios en las instalaciones deportivas de las urbanizaciones es algo relativamente reciente, pero “no es habitual que se produzca el copago, que técnicamente se denomina individualización del gasto por uso”, comenta Adolfo Calvo-Parra secretario técnico del Colegio Profesional de Administradores de Fincas de Madrid (CAFMadrid). “Las comunidades están adoptando acuerdos en la línea de que quien use un servicio común, participe en dicho gasto con una cuota especial por uso”.

La tendencia mayoritaria es incluir el uso de estos servicios dentro de la cuota de la comunidad para facilitar su gestión. “El pago por el uso no es una importante fuente de ingresos, pero sí que supone una carga de gestiones adicionales”, matiza Díez. Para aprobar la cuota por el uso de estos servicios comunes se necesita mayoría simple en la Junta general de propietarios, “como todos los acuerdos en una Comunidad de Propietarios sujeta a la Ley de Propiedad Horizontal”, según el secretario del CAFMadrid.

Inquilinos o propietarios, ¿quién paga estos servicios?

En el caso de las viviendas en alquiler en las comunidades donde se ha establecido el copago o pago por uso de las instalaciones, propietario e inquilino deben pactarlo y recogerlo en el contrato de arrendamiento. “En todo caso, el inquilino viene obligado a cumplir con las normas de la comunidad y los acuerdos adoptados por la Junta general”, puntualiza Calvo-Parra. Al fin y al cabo, el inquilino es el que usa estos servicios.

Gestión física o a través de Internet

Las formas de pago de estos servicios son muy variadas, según las comunidades. Puede encargarse el portero o personal de la urbanización, el club social, los administradores de fincas o los presidentes de la comunidad. De nuevo es en la Junta de propietarios donde se establece quién se encargará de la gestión del cobro de las cuotas.

Otra cuestión que genera conflictos en las urbanizaciones es la gestión de reservas de las pistas deportivas. Ahora, sin embargo, han comenzado a surgir aplicaciones y sistemas para realizar la reserva a través de Internet. La ventaja que ofrece la gestión online frente a la tradicional es la comodidad. “El sistema tradicional con plantilla física de reservas es incómoda para los vecinos porque tienen que ir a apuntarse y trae muchos problemas de incumplimiento de normas que se solucionan con la gestión online”, explica Martín Moreno, de Supercity.

Donde más se utiliza la gestión online es en las reservas de las pistas de pádel “porque es donde hay más demanda de uso de las instalaciones”, explica Moreno. Sin embargo, la gestión online se puede utilizar en locales sociales, saunas o pistas deportivas. El pago de estos servicios se realiza en función del número de viviendas de la comunidad. “El precio está en torno a 1 euro/vecino/trimestre”, según Moreno.

¿Qué seguros necesitan estas comunidades?

No es necesario que exista un seguro específico que cubra posibles accidentes en las instalaciones deportivas, pero sí recomendable que el seguro de la comunidad sea lo más amplio posible. “Si la comunidad tiene su propio seguro y está bien hecho quedarán incluidas todas las instalaciones. Es conveniente disponer de un seguro y que este comprenda todo el edificio y sus instalaciones”, recuerda Díez. Desde CAFMAdrid recomiendan “que se contrate una póliza de seguros, para trasladar la responsabilidad económica hacia la compañía que asume el riesgo, para el supuesto de darse un hipotético siniestro con responsabilidad económica de la comunidad”.

Una comunidad de propietarios debe contar como protección patrimonial con un seguro multirriesgo porque “aporta varias coberturas en el mismo contrato y un seguro de responsabilidad civil para responder ante terceros, perjudicados por los elementos e instalaciones comunitarias, entre otras coberturas”, explica Diego S. Bahamonde, del departamento de desarrollo e innovación de José Silva Correduría de Seguros.

Las zonas comunes se incluyen en el seguro de responsabilidad civil de la comunidad de propietarios “siempre que estén incluidas dentro del contrato”, puntualiza Bahamonde. “Los accidentes en las mismas, si causan daños a terceros, incluidos los copropietarios, invitados y familiares estarán cubiertos hasta la suma asegurada y con la amplitud que se haya pactado entre asegurador y tomador, que es la comunidad de propietarios”, según Bahamonde.

En el caso de que se ceda el uso de las zonas o servicios comunes a empresas de terceros para su explotación mercantil, hay que saber que el seguro de la comunidad de propietarios no se hará cargo de los siniestros. En este caso, según explican desde José Silva Correduría de Seguros, “quien explota la actividad tendrá que suscribir los seguros necesarios, voluntarios u obligatorios”.

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