Contratar seguros para bajar el interés de la hipoteca: ¿merece la pena?

A la hora de contratar una hipoteca, es frecuente que las entidades financieras te ofrezcan vincular el préstamo a una serie de productos, la mayoría de los cuales son seguros, a cambio de recibir por ellos una bonificación en el tipo de interés. Hablamos de las conocidas hipotecas bonificadas, que pueden hacerte dudar sobre la conveniencia o no de contratarlas. Todo ello dependerá de hasta qué punto su desembolso extra anual compense el ahorro en el pago del préstamo. Y de otros factores…

¿Ahorras realmente con el descuento?

El descuento en el tipo de interés que puedas llegar a alcanzar por contratar seguros en tu hipoteca dependerá de la entidad con la que te vincules. Y es que ahora mismo, en el mercado, los bancos ofrecen una horquilla de descuentos, que puede oscilar significativamente.

A la hora de valorar este tipo de ofrecimientos, debes calibrar si la rebaja va a suponerte un ahorro real en el pago del préstamo. Más en los tiempos que corren, pues la escalada de los tipos de interés puede que se coma ese descuento en los primeros años de vida de la hipoteca.

Calcula el sobrecoste de los seguros

Para hacer cuentas, empieza por hallar el sobrecoste que pueden representar los seguros que incluyas al contratar la hipoteca. Estos, según un reciente estudio de Asufin, pueden obligarte a desembolsar hasta 1.987 euros anuales más que un préstamo no bonificado.

El motivo de ello es que se trata de seguros ofertados por el propio banco, los cuales resultan poco competitivos en el caso de que te echaras al mercado a buscar las mejores ofertas. De hecho, desde esta organización advierten que con las hipotecas bonificadas no se ahorra. Más bien lo contrario: de media, pagarás 580 euros más por estos préstamos que si no estuvieran bonificadas.

Los expertos del mercado hipotecario reconocen este panorama, pero también advierten de que la contratación de este tipo de hipotecas bonificadas es especialmente adecuada para aquellos clientes que contratan importes elevados, es decir, muy por encima de la media.

No todo es economía

En esta reflexión sobre la conveniencia o no de contratar seguros para bajar el interés de la hipoteca, deberías hacer un alto en el camino y pensar que no todo en la vida es economía, y que al contar con esos servicios estarás obteniendo otras garantías adicionales a cambio.

Y es que la contratación de seguros puede resultarte útil, pues si bien representan un coste adicional en tu bolsillo, pueden evitarte problemas importantes. Uno de ellos es el seguro de vida, que puede hacerse cargo de la hipoteca en caso de que su titular falte, protegiendo así a los herederos del préstamo. Es posible que nunca debas hacer uso de este tipo de coberturas, pero si te encuentras entre ese ramillete de clientes que tienen todo bajo control, contar con ellas te hará la vida más fácil, asegurándote tranquilidad.

Valora todas las opciones

Además del posible sobrecoste económico que directamente podrías tener que asumir por la contratación de seguros vinculados a la hipoteca, conviene que analices la posibilidad de hacerte con estas prestaciones a través de otras vías y si estas te compensan.

Hablamos de que te focalices en las estrategias que siguen las compañías de seguros: desde ofrecerte descuentos por contratar varias coberturas hasta beneficiarte de rebajas puntuales. Una de ellas puede ser contratar tu seguro del hogar con la misma aseguradora que ya cubre el seguro de la comunidad de vecinos. Con mucha probabilidad, la cuantía anual que vayas a pagar por él esté muy por debajo del precio medio del mercado.

Clasifica los seguros y descarta

Las hipotecas bonificadas suelen poner el foco en la contratación, por parte del cliente, de determinados tipos de seguros. Te aconsejamos que hagas un listado con estos servicios y que, al valorarlos, descartes aquellos que no te resulten beneficiosos. Con el resto podrás hacer cuentas más fácilmente y decidir si sigues adelante o no con el préstamo bonificado.

Por norma general, los bancos suelen ofrecer hipotecas bonificadas contratando los siguientes tipos de seguros:

  • Seguro multirriesgo. Las entidades ofertan, con mucha frecuencia, este producto. El mismo protege la vivienda contra accidentes domésticos e incluye el seguro de incendios, única prestación que la normativa legal vigente obliga al propietario tener contratada.
  • Seguro de vida. Este contrato cubre a los titulares de la hipoteca en caso, no solo de fallecimiento, sino también de enfermedad, invalidez o accidente, garantizando el pago del préstamo. Las coberturas concretas dependerán del tipo de subproducto que contrates, pero también podrán incluir el capital pendiente de pago y los intereses.
  • Otras condiciones. En paralelo a estos seguros, los bancos pueden ofrecer hipotecas bonificadas a cambio de la contratación de determinados productos. Es el caso de tarjetas de crédito o de débito. Las mismas, con toda probabilidad, conllevarán un uso obligatorio y periódico, que no deberás olvidar llevar a cabo.
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