Descarbonización del sector residencial: retos y oportunidades en la economía verde

El cambio climático o, mejor dicho, la lucha contra el cambio climático está afectando a todas las áreas de la economía. A nivel internacional, el Acuerdo de París firmado en el año 2015 ha hecho que se hayan fijado objetivos temporales para llegar a las cero emisiones de dióxido de carbono. En el ámbito europeo, el Pacto Verde Europeo acordó conseguir ser el primer continente neutro al llegar a las cero emisiones para el año 2050. Otras economías de relevancia como Estados Unidos o China también se han fijado objetivos en este mismo sentido, pero con un plazo temporal más flexible. Sin embargo, a nivel español nos repercute lo que se está haciendo desde Bruselas, que está convirtiendo a la UE en el líder de la regulación en materia de sostenibilidad.

Este año 2021 se ha aplicado ya el Reglamento de Divulgación de Finanzas Sostenibles, que obligaba a las gestoras de fondos de inversión a ser más transparentes. Pero, esta es tan solo la primera piedra en un camino regulatorio que marcará el devenir económico de las empresas y de las inversiones creando riesgos y oportunidades a partes iguales. “En Europa se movilizarán elevados recursos para financiar proyectos climáticos. Para alcanzar una reducción del 40% de las emisiones para 2030, se necesitan 260.000 millones de euros de inversión anual adicional, según estima la CE. Todo esto redundará en un fuerte apoyo a las regiones más afectadas por la transición hacia una economía y hará que las inversiones sean más efectivas, en línea con el Pacto Verde Europeo y la recuperación de la pandemia”, asegura Álvaro Navarro, analista de renta variable en Mirabaud Research España.

El sector residencial tiene por delante el reto de reducir sus emisiones de carbono. Un cambio que puede supone una gran oportunidad para las empresas transformadoras del sector

Como es lógico, todo este impulso regulatorio y de entrada de dinero público para impulsar la transición ecológica afecta de manera directa en el sector inmobiliario, en todas sus variantes. “El sector residencial es un pilar básico para alcanzar los ambiciosos objetivos de descarbonización que traen consigo un periodo de transición energética”, comentan desde CIC energiGUNE. Por lo tanto, al igual que ya están haciendo otros sectores, como el de los transportes o el industrial, debe de adaptarse rápidamente a los cambios y regulaciones que ya están aconteciendo y anticiparse a los que están por venir. “Esta capacidad de adaptación pasará irremediablemente por una incorporación de nuevos materiales, tecnologías y estrategias, que diariamente se desarrollan en centros tecnológicos y de investigación”, agregan los expertos del centro de investigación para almacenamiento de energía electroquímica y térmica.

Por todo ello, en los próximos años el sector inmobiliario tendrá que atravesar una gran transformación que le lleve a ser más sostenible. El reto es elevado debido a que, precisamente, es uno de los sectores que más dióxido de carbono emiten anualmente. Algo que, aunque a priori pueda ser negativo, también abre un nuevo abanico de posibilidades a aquellas empresas que encuentren soluciones debido a la entrada de flujos de capital que va a llegar hacia la economía verde. Ya solo en España, los fondos de inversión con criterios sostenibles, también llamados ESG, ya gestionan más de 45.000 millones y el crecimiento parece no detenerse. Por tanto, aquellas compañías que sean transformadoras pueden salir beneficiadas y vencedoras de este proceso.

La transformación que debe vivir el sector para alcanzar la descabonización pasa por tres vías, que son claves para convertir al residencial en una pieza fundamental en la sostenibilidad

Los edificios en general (residenciales, comerciales e industriales) suponen casi el 40% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, teniendo en cuenta tanto su construcción como su uso. Por ello, se trata de un sector relevante en la descarbonización. “Las acciones que debe plantearse este sector pasan principalmente por la sustitución de combustibles fósiles que utilizan, si bien es cierto que si hablamos de procesos de construcción es algo complejo porque hay procesos productivos, como el del cemento, de difícil descarbonización. En cuanto a su uso, claramente debemos apostar por una electrificación de la energía que se consume en los edificios (e incluso la adaptación para energías renovables), la cual se ha demostrado que puede ser fácil de conseguir y hasta rentable”, asegura Ricardo Pedraz, consultor del área de Finanzas Públicas de Afi.

Pese a las dificultades que se pueden encontrar, el primer paso se encuentra en la construcción de los edificios, los cuales pueden ser más sostenibles si apuestan por otro tipo de materiales de un mayor aislamiento que reduzcan el consumo de electricidad. De hecho, David Uriarte, CEO de Aticco Living, asegura que esta transformación va “desde el uso de materiales de construcción y diseño sostenibles hasta una correcta iluminación o un correcto aislamiento para asegurar el confort térmico a la vez que se disminuye el gasto energético en los edificios”. Por tanto, la transformación pasa, principalmente, por mejorar tres vías: mejorar su eficiencia energética, aumentar el uso de renovables y emplear materiales de construcción sostenibles o de bajo impacto.

Las oportunidades que pueden encontrar las compañías que mejor sepan leer este nuevo escenario saldrán vencedoras. La finalidad es mejorar la gestión del consumo de energía en los edificios

Aunque los riesgos de quedarse fuera son amplios, las oportunidades para avanzar e ir en el camino de la reducción de emisiones también lo son en igual medida. “La sostenibilidad no sólo es una necesidad, sino también uno de los principales oferentes de oportunidades de negocio. Esto es, quien antes presente una oferta que solvente las necesidades que tenemos, tendrá mayor solidez en el futuro que los que ahora son los grandes agentes del mercado”, añade Pedraz. Por tanto, esas compañías que utilicen o apuesten por materiales más sostenibles o apliquen un proceso para mejorar la gestión del consumo de energía en los edificios pueden resultar grandes ganadoras del futuro.

Desde CIC energiGUNE comparan lo que ha ocurrido con el sector del transporte, donde aquellas compañías que mejor supieron leer los cambios que
vendrían, adaptando sus sistemas de propulsión a estrategias menos
contaminantes, son las que mejor posicionadas se encuentran ahora. “Igualmente,
si tenemos en cuenta la escalada de precios en el sector energético, ofrecer
alternativas sostenibles presenta un atractivo adicional no sólo desde el punto de
vista de cumplir con las regulaciones futuras, sino desde el del propio consumidor,
que verá el impacto directo de estas medidas en su bolsillo”, explican.

En definitiva, los avances deben ir en apostar por materiales que hagan a los edificios más sostenibles energéticamente, al tiempo que también será de igual transcendencia el apostar por nuevos materiales más aislantes y con menor impacto en el planeta. Por tanto, ese es el camino que deben recorrer las compañías ahora, ya que ante ellas se abre un gran campo de nuevas oportunidades debido al impulso que se ha desplegado, y se desplegará, a nivel mundial para promover la sostenibilidad.

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