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¿Es buena idea hacer una reforma al inicio del año?

Por las condiciones climatológicas y la disponibilidad tanto de profesionales como de materiales de obra, el comienzo del año está considerado como el mejor momento para iniciar una reforma en casa, frente al excesivo calor del verano y el mayor número de días festivos de otras épocas, que hará más difícil encontrar empresas disponibles y almacenes abiertos.

Una duda común entre quienes se plantean emprender una reforma en su vivienda es qué momento del año es mejor para iniciar los trabajos, por el tiempo que supone y por el deseo de que el resultado de las obras sea el mejor posible. Aunque muchas personas eligen el verano para este propósito por contar con días de vacaciones, lo cierto es que las de principios de año son las fechas que ofrecen más ventajas, especialmente por lo que se refiere a la climatología.

Por un lado, el excesivo calor que trae el verano a muchas regiones de España hace difícil el trabajo de los profesionales de las reformas, tanto si tienen que trabajar en el exterior como en el interior de una vivienda, a altas temperaturas en ambos casos.

Por otro lado, para algunos materiales la climatología del invierno es más beneficiosa. Contra lo que podría parecer, el cemento, el yeso o la pintura secan mejor con el frío, ya que el calor puede hacer que aparezcan grietas en el proceso de secado.

Comprar antes si la reforma es efectiva

Para algunas deficiencias que comúnmente se abordan en la reforma de la vivienda, como pueden ser las humedades, el clima del invierno permitirá que salgan a la superficie y que también podamos comprobar que la reparación ha acabado con el problema. En épocas de escasez de lluvias habrá que esperar más tiempo hasta poder corroborar si el problema persiste para, en ese caso, contactar con los profesionales para que vuelvan a trabajar en él.

Del mismo modo que el clima del invierno puede hacer aflorar las humedades, también permitirá comprobar el aislamiento de la vivienda. El frío de los meses de enero y febrero hará posible ver la temperatura que hay en la vivienda en las fechas más desfavorables del año, y el viento hará más evidente la existencia de grietas entre la pared y las ventanas y si estas cierran y aíslan correctamente.

Otro de los aspectos de la vivienda que pueden sopesarse mejor en los meses de invierno es la cantidad de luz natural de que dispone, al ser menor la incidencia lumínica. En caso de que el inmueble sea poco luminoso, también será posible valorar si puede tomarse alguna medida al respecto.

Además de poder detectar más fácilmente todos estos problemas, es más probable que se encuentren o se compruebe que no se han solucionado mientras la reforma está todavía en curso, lo que hará más fácil que la empresa de reformas se haga cargo de solucionarlos.

Menos festivos, más profesionales

Otra de las ventajas de los primeros meses del año es que la escasez de días festivos, puentes y vacaciones de esas fechas tras la vuelta de Reyes, lo que hace más sencillo encontrar empresas de reformas disponibles para acometer una obra. Superados el puente de diciembre y las fiestas navideñas, con la salvedad de la interrupción de la Semana Santa, los festivos son más escasos desde aquí hasta el verano.

El hecho de que menos profesionales se encuentren de vacaciones a principios de año hará más fácil poder comenzar la reforma en las fechas previstas y permitirá también comparar precios entre unos y otros. En comparación con los meses de verano, en que muchas empresas se encuentran de vacaciones y son muchos los particulares que aprovechan los días libres para realizar obras, el comienzo del año es un momento más propicio.

De igual manera, en los meses de invierno los almacenes de materiales también se encontrarán abiertos, lo que hará posible encontrar stock y precios más económicos. Tampoco hay que olvidar que si se necesita solicitar licencias municipales esto también será más sencillo en los primeros meses del año que, por ejemplo, en el verano, en las fechas cercanas a la Semana Santa o el mes de diciembre, cuando es probable que algunos técnicos municipales se encuentren de vacaciones o que incluso algunas dependencias municipales cierren unos días, con el consiguiente retraso en la tramitación.

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