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Mark Albert, director general de ThyssenKrupp Encasa Mark Albert, director general de ThyssenKrupp Encasa

La Accesibilidad Universal: asignatura pendiente en España

Mark Albert
director general de ThyssenKrupp Encasa
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¿Sabía que actualmente el 9% de la población española –más de cuatro millones de personas- padece algún tipo de discapacidad? De este 9%, el 52% tiene dificultades para desenvolverse con normalidad en su vivienda o edificio. Según el informe Olivenza 2010, dos millones de discapacitados carecen de una vivienda accesible; ante esta situación las entidades del sector reclaman que la ley obligue a llevar a cabo reformas en los pisos.

A pesar de todo lo que se ha avanzado en estos últimos años, esta situación sigue siendo una asignatura pendiente en España. Así, en el 72,7% de los hogares donde residen personas con alguna discapacidad -alrededor de 2,4 millones de casas- existen barreras de acceso, en la puerta o dentro del edificio, en los que se deberían incluir rampas, elevadores o ascensores adecuados que faciliten la movilidad a los discapacitados. Esto refleja que todavía existe un número elevado de personas que, debido al desconocimiento y a la poca percepción de lo que el problema supone, sigue sin disfrutar de una vida más independiente y autónoma.

Pero no solo es el terreno particular el que se encuentra bajo estas limitaciones. Según un estudio realizado por la OCU sobre la accesibilidad entre 143 edificios públicos repartidos en 12 capitales de provincia, revela que uno de cada dos de estos edificios públicos es de difícil acceso para una persona discapacitada. Por tanto, la Accesibilidad Universal se convierte en una pieza clave para el desarrollo igualitario de las personas independientemente de su capacidad. Y es entonces la razón por la que debe consolidarse en todos los aspectos y detalles posibles para que sea realmente beneficioso tanto en espacios públicos como en privados.

Así, en cuanto al espacio público se refiere, se deben contemplar aspectos tan sencillos como la medida proporcional entre el vano de la puerta para que acceda una silla de ruedas; el inodoro debe estar acondicionado para su uso, así como adaptadas las medidas de los muebles, etc. Son detalles aparentemente poco perceptibles, sin embargo marcan una gran diferencia teniendo en cuenta la variedad de discapacidades. Por ello, aunque la necesidad de mejorar esta situación esté más presente en la sociedad, tanto en las personas que padecen algún tipo de discapacidad como en las que no, debemos seguir derribando esas barreras que nos alejan de la realidad.

El 52% de los cuatro millones de españoles con discapacidad tiene dificultades para desenvolverse con normalidad en su vivienda o edificio

Si bien hoy se siguen construyendo viviendas sin las medidas adecuadas de accesibilidad, se debe tener constancia de que hacerlo, en realidad, no es muy costoso si se valoran los beneficios que se recibirán a cambio. En definitiva, la calidad de vida no debe ser cuantificada, pero sin duda alguna, por ejemplo, un salvaescaleras es una medida muy económica en relación al beneficio que proporciona y a la amortización del mismo. Además, su mantenimiento es mínimo y el consumo muy bajo. Incluso las rehabilitaciones podrían llegar a hacerse en la vivienda sin la necesidad de hacer alguna reforma estructural. Por lo tanto, estas necesidades pueden llegar a cubrirse totalmente.

Las leyes existen, lo que falta es el cumplimiento. De acuerdo a los requisitos de la Norma UNE 170001-1, aborda el tema de la Accesibilidad como la condición que deben cumplir los entornos, procesos, productos, así como los instrumentos y dispositivos para ser utilizables y aplicables en condiciones de seguridad, comodidad e igualdad, de la forma más autónoma y natural posible, por todas las personas y en particular, por aquellas que tienen alguna capacidad. Por otro lado y complementando, la Norma UNE 170001-2 supone un compromiso social de la organización con la igualdad de derechos y oportunidades a todas las personas independientemente de sus capacidades.

En países como Alemania o Estados Unidos los salvaescaleras o elevadores ya son muy populares. El cambio de mentalidad en los españoles se está produciendo ya, asumiendo que el envejecimiento es una etapa vital más de la que hay que disfrutar.

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