No es ningún secreto que, durante décadas, la vivienda familiar ha sido símbolo de estabilidad, de sacrificio… En España, el patrimonio inmobiliario ha sido tradicionalmente algo más que un activo económico. Comprar una casa era, prácticamente, garantizar un legado familiar que hoy, sin embargo, parece encontrar otras salidas. Los datos del V Barómetro del Consumidor Sénior, elaborado por el Centro de Investigación Ageingnomics de Fundación Mapfre, refuerzan la idea de que heredar la vivienda ya no es el fin último.
El informe refleja un descenso claro de quienes priorizan dejar la vivienda en herencia frente a quienes están dispuestos a explorar fórmulas para monetizarla y complementar su pensión. Así, el 34% de los mayores de 55 años encuestados priorizan legar su propiedad a hijos o familiares. Mientras, un 35% reconoce que le gustaría sacar un mayor beneficio económico de su vivienda. Pero lejos de significar una ruptura generacional traumática, es más bien una adaptación a una nueva realidad social, económica y demográfica.
«Ahora los mayores tienden a vivir de manera independiente, lo que hace que tengan que obtenerse y pagarse los cuidados fuera del círculo familiar», comentan desde la Fundación Mapfre
Así lo explica Juan Fernández Palacios, director del Centro de Investigación Ageingnomics de Fundación Mapfre, para quien el cambio de mentalidad tiene que ver precisamente con una transformación del «modelo familiar». Hoy los mayores viven de manera más independiente.
La convivencia entre generaciones, tan habitual hace años, es casi anecdótica en nuestros días. A todo ello, se suma una mayor esperanza de vida. En muchos casos, los cuidados que antaño se prestaban en el seno familiar, se buscan fuera y «todo eso nos lleva a que las personas estén volviendo la mirada a ese ahorro que tienen acumulado en sus viviendas«.
Más allá del propio cuidado, Daniel Fernández, director general de Grupo Retiro, explica que entre las razones que explican la búsqueda de monetización, también tienen que ver con ayudar a los hijos, pagar deudas o complementar la pensión… ¿Por qué? Sencillo. Con la subida de los precios de los últimos años: «las pensiones actuales no son suficientes para cubrir en muchos casos las necesidades básicas», analiza el experto.
A algo más de un tercio de séniores les gustaría sacar mayor beneficio económico de su vivienda mientras otro 35 % prioriza que sus hijos puedan heredar la vivienda
Alrededor de un 25% de los mayores, cree que, en el futuro podría necesitar una ayuda económica extra para mantener su calidad de vida, por eso heredar la vivienda se diluye. Rodolfo Nevado, cofundador de Jubenial lo explica aludiendo al cambio de paradigma de «morir con cero», esto es, de disfrutar del patrimonio en vida. «La gente está empezando a pensar que si tiene que dejar algo a sus hijos, mejor hacerlo en vida y el patrimonio usarlo». Y no solo para mantener su nivel de vida. También hay quienes exploran estas opciones para hacer aquello que no han podido permitirse mientras eran más jóvenes.
Los expertos coinciden en que se trata de una tendencia al alza. Como explica Íñigo Hernández Alesanco, director de desarrollo de Negocio de Óptima Mayores, está estrechamente relacionada con el «incremento del segmento de la población mayor de 65 años con vivienda en propiedad». Aunque para Fernández Palacios aún subyace el deseo de los padres de legar la vivienda a los hijos.
«La vivienda es un activo del que poder disfrutar en la jubilación sin necesidad de renunciar a él y hay soluciones seguras para hacerlo de manera muy eficiente», admiten desde Óptima Mayores
No obstante, tanto el responsable del Barómetro como el resto de expertos consultados coinciden en que, a priori, la monetización del patrimonio inmobiliario no altera las relaciones familiares, manteniéndose los lazos de «cooperación entre padres e hijos».
Esta percepción coincide con la experiencia del sector. Desde Óptima Mayores cifran en casi un 40% el número de casos en los que «son los hijos o el entorno del mayor quienes inician la búsqueda de asesoramiento”. Lejos de la imagen del conflicto, optar por una de las alternativas disponibles se vive muchas veces como una solución compartida para garantizar tranquilidad y seguridad.
Pero, ¿qué opciones existen? Pese al cambio de mentalidad manifiesto, el Barómetro revela que un 76% de los mayores desconfía o desconoce las fórmulas de monetización de la vivienda, por eso siguen tendiendo a que sus descendientes puedan heredar la vivienda. Hipoteca inversa, renta vitalicia inmobiliaria o nuda propiedad, entre otros, siguen siendo conceptos difusos -cuando no desconocidos- para gran parte de la población sénior.
«Todo el mundo ve la vivienda como una necesidad básica pero es sobre todo un producto de inversión que pueden monetizar cuando lo necesiten», señalan desde Jubenial
Fernández Palacios insiste en que no hay una solución universal. “Dependiendo de las circunstancias personales y familiares, convendrá una u otra alternativa”, reflexiona. En la misma línea se pronuncia Daniel Fernández, para quien «cada situación es única». El experto pone el acento en la necesidad de contar con un asesoramiento profesional antes de contratar este tipo de productos.
«El 87% no diferencia entre hipoteca inversa y nuda propiedad» apunta al respecto Íñigo Hernández. Con todo, si hay un rasgo común en todas estas herramientas financieras es que permiten seguir viviendo en la casa hasta el fallecimiento, algo que no ocurre con la venta tradicional.
Los objetivos del propietario y el inversor serán determinantes para elegir. Aunque las opciones más populares son:
Hipoteca inversa
Es un préstamo con garantía hipotecaria. El propietario mantiene la propiedad y recibe dinero sin dejar de ser dueño ni tener que devolver nada mientras viva. “Los herederos heredan la vivienda con la carga del préstamo y deciden qué hacer”, explica Fernández Palacios. Desde el sector, Hernández destaca su flexibilidad: “En general, la hipoteca inversa es una solución más versátil, flexible y eficiente. Aunque no se contrata más por la falta de oferta y por el desconocimiento que todavía existe”.
Nuda propiedad
Implica transmitir la titularidad del inmueble pero conservando el usufructo vitalicio. “Permite vender la propiedad pura y separarla del uso del usufructo de la vivienda. De este modo la persona puede seguir viviendo en ella hasta el final de su vida”, explica Rodolfo Nevado. “La venta como tal no se consuma hasta que se produce el fallecimiento”, aclara Fernández Palacios. Por todo ello, esta fórmula es una opción atractiva para quienes buscan liquidez inmediata sin abandonar su hogar.
Renta vitalicia inmobiliaria
Prioriza la estabilidad de ingresos. Fernández Salvador, director general de Grupo Retiro, la define como la opción idónea “si lo que se busca es la seguridad de recibir todos los meses una cantidad de dinero. Sin el riesgo de quedarse sin fondos en algún momento”. A cambio de la vivienda, el mayor recibe una renta mensual de por vida. Así puede complementar la pensión y mantener el nivel de vida con mayor previsibilidad.
Los expertos coinciden en una idea clave y es que no existe una solución universal. No obstante, «los productos de monetización de la vivienda son claves y lo van a ser aún más en el futuro», apunta Fernández Salvador. Para el experto las bajas pensiones, el encarecimiento de productos y servicios básicos o la esperanza de vida cada vez más alta son claves para el impulso a este tipo de productos financieros. Y es que, más allá de heredar la vivienda, esta puede convertirse en una herramienta clave para optar a una vejez más tranquila.
