La apuesta por los diseños open concept lleva años haciéndose un hueco entre los amantes del diseño. Unir salón y cocina tirando tabiques es una manera perfecta de sumarse a esta corriente que gana adeptos. Las claves de su éxito hay que buscarlas entre sus incuestionables ventajas que, si bien podrían parecer reservadas a casas pequeñas, afectan a todo tipo de inmuebles.
Eliminar los límites para unir salón y cocina es una corriente que gana adeptos, sobre todo, tras el redescubrimiento de la importancia del hogar como consecuencia de la pandemia
Aprovechar al máximo el espacio disponible es una de sus principales bondades. Como también lo es la mejora en la ventilación, la mayor luminosidad o la sensación de amplitud espacial que supone no encontrar límites físicos que censuren la panorámica de los interiores.

En todo caso, el primer paso para sumarse a un diseño de planta abierta tiene que ver con la planificación. Aunque la idea de prescindir de las paredes suene de lo más evocador, hay que hacerlo bien. Para ello nada como recurrir a los planos de la construcción y, lápiz en mano, ver las posibilidades que ofrece la superficie.
En ocasiones, no existe una única fórmula sino que jugando con otros espacios como pasillos o recibidores, puedes lograr un espacio diáfano realmente cautivador.

Buscar asesoramiento experto para conocer la viabilidad de tus planes es el siguiente paso. Tal vez no hayas contado con ello pero no todas las paredes están en una casa por capricho. Si cumplen una función estructural es posible que debas redefinir tus planes. Incluso si no se trata de muros de carga o pilares puedes encontrar dificultades. Las instalaciones eléctricas, de fontanería o calefacción pueden quedar ocultas en los elementos que forman parte de la arquitectura de la vivienda.
El consejo profesional será clave en este punto. De hecho, si no puedes eliminar tabiques para unir salón y cocina, hay alternativas como aperturas estratégicas u otras fórmulas que, por lo general, te resultarán algo más caras.

Comprobada la viabilidad técnica de tus planes es el momento de pensar en la distribución. ¿Cocina en línea o con isla? ¿El salón con comedor o este incluido como parte de la cocina?
Las posibilidades dependerán, en buena medida, de las condiciones iniciales de la superficie: el lugar donde están las ventanas, las instalaciones… Aunque hay diseños para todos los gustos.

Unir salón y cocina tirando tabiques es tendencia, una opción con muchas ventajas como el incremento de la luminosidad, la mejora de la ventilación o la mayor sensación de amplitud visual
A la hora de planificar tu presupuesto -el siguiente paso- recuerda que no todo es tirar la pared. Una vez conectados los espacios es más que probable que tengas que atender a ciertos detalles. La diferencia de pavimento o los remates en el techo son algunos de ellos, cuestiones que, en todo caso, pueden elevar el presupuesto.
Si tus planes pasan por una reforma integral con cambio de mobiliario y revestimientos incluidos no habrás de preocuparte por esto.

Pese a que unir las estancias principales de la zona de día ofrece múltiples ventajas, tampoco pasa nada por definir sus límites. La ausencia de tabiques garantiza la luminosidad o la amplitud espacial. Pero incorporar ciertos recursos que impriman carácter propio a los espacios no está nada mal.
Un cambio en el pavimento o en los revestimientos de las paredes puede ser suficiente. Un proyecto lumínico apropiado puede delimitar de una manera sutil sin necesidad de tabiques
Otra fórmula habitual para delimitar los espacios sin recurrir a elementos estructurales es hacerlo con los muebles.

Las cocinas con isla proliferan entre los diseños de planta abierta. Aunque también hay quienes apuestan por una península con mostrador o por convertir el sofá o la mesa de comedor en elemento divisor de los espacios.

Hay quienes encuentran en la eliminación de tabiques una medida demasiado radical para conectar los espacios. La posibilidad de sufrir malos olores o la merma en la intimidad son hándicaps que, con frecuencia, hacen dudar. Salvarlos sin renunciar a unir cocina y salón puede ser tan sencillo como decantarse por paredes de cristal.
A diferencia de los muros tradicionales, este tipo de soluciones no suponen merma en la sensación de amplitud ya que la continuidad visual está garantizada. Por el contrario, sí garantizan cierta intimidad y minimizan el riesgo que de los aromas propios de la cocina pueden trasladarse a otros escenarios de la casa.
¿Te convence la idea de unir salón y cocina tirando tabiques?