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Si te vas de vacaciones, estos 20 consejos evitarán que te lleves un disgusto al volver

¿Estás contando los días para irte de vacaciones? Seguro que ya lo tienes todo preparado: la maleta, las tarjetas de embarque, el pasaporte… Y es que después de un duro año de trabajo, ya toca poner tierra de por medio y desconectar de la rutina. ¿Pero qué pasa con tu casa? A veces se nos olvida que cuando cerramos la puerta y desaparecemos unos días, nuestra vivienda queda desprotegida, actuando de reclamo para los amigos de lo ajeno.

El verano es la estación por excelencia de los robos en domicilios, ya que muchas personas abandonan su hogar por unos días o semanas en busca en un merecido descanso. Para no llevarte una sorpresa desagradable, debes tomar una serie de precauciones. Algunas son muy básicas y no te constarán nada, mientras que otras resultan algo más sofisticadas e implican cierta inversión. Estos consejos te librarán del disgusto a la vuelta de las vacaciones.

1. Habla con tus vecinos

Tener como aliada a la comunidad siempre es un punto a favor. No solo de cara al periodo estival, sino como norma de convivencia básica para todo el año, se debe establecer una red de seguridad vecinal, en la que todos los propietarios e inquilinos se preocupen por el bien de todos los habitantes del edificio.

Así, lo ideal es que no se abra el portal a nadie desconocido o cuya visita no se espere, ya sean mensajeros o instaladores falsos, puesto que es la vía que tienen los ladrones para llegar hasta nuestra puerta y colocar trozos de plástico o hilos de pegamento entre la puerta y el marco: si se caen o se rompen, les disuaden de entrar, pero si no se han movido, significa que no hay nadie en casa, y por tanto, tienen vía libre.

2. Regar las plantas

Contar con un vecino de confianza que eche un vistazo de vez en cuando es lo mejor. Si el trato es más que cercano, te quedarás más que tranquilo dándole las llaves de tu casa. Uno de los aspectos que no tendría que descuidar es regar las plantas, ya que si las flores de tu balcón o terraza están mustias, alertarán a los ladrones de tu ausencia.

3. Vaciar el buzón

Si no te sientes cómodo dándole las llaves de tu vivienda al vecino, dale la del buzón y que te haga el favor de vaciarlo de vez en cuando. Es normal que la publicidad se acumule y acabe desbordándose por el bocacartas, y esta es una señal inequívoca para los ladrones de que no hay nadie en casa.

4. Mover el felpudo

Y si no quieres darle a tu vecino ni las llaves de tu casa, ni las del buzón, pídele al menos que le dé un par de toques al felpudo de vez en cuando. Los ladrones se fijan hasta en el más mínimo detalle, y tienen estos elementos exteriores en su punto de mira. Si observan que el felpudo se ha movido, entenderán que la casa está habitada y que es mejor ponerse otro objetivo.

5. Persianas a medio cerrar

Un casa con las persianas bajadas del todo es como una invitación a entrar y arrasar. Este gesto indica que la vivienda está cerrada a cal y canto, sin permitir entrar la luz natural. Lo mejor es que las persianas estén subidas un poco en las ventanas que sean visibles desde la calle.

Puedes jugar con las alturas: en unas dejar un palmo y en otras, que la última lama toque el alféizar, pero con los agujeros de ventilación a la vista. Lo que sí es importante es que las cortinas estén echadas para que no se adivine el interior desde la fachada.

6. No desconectes la electricidad

Bajar el automático de la luz del cuadro es un clásico de tiempos pasados. Seguro que la gente más mayor todavía es partidaria de hacer esto, dejando únicamente arriba, aunque no siempre, el del frigorífico. Esto se hacía antes porque quizá la instalación eléctrica no era tan segura como ahora y de este modo se evitaban accidentes, pero hoy en día tiene poco sentido. Además, que alguien toque el timbre y que no funcione, ya le está diciendo a esa persona que dentro de casa no hay nadie.

7. Luces que se encienden

Si desconectas las luz no podrás beneficiarte de algunos métodos de simulación de presencia que solo se pueden poner en práctica si hay corriente. No hace falta invertir en un caro sistema de domótica para programar el encendido y apagado de las luces. Hay programadores mecánicos y temporizadores muy baratos a los que enchufar una lámpara concreta.

8. Programar la televisión

Si tienes una smart TV, seguro que ya sabes que tienes la posibilidad de programar el apagado automático, pero es que también cuentas con la función de encendido. Esta opción suele ser útil para que la tele se encienda coincidiendo con la emisión de tu programa favorito, pero también resulta estupenda para simular que estás frente a ella cuando en realidad estás a varios kilómetros tomando el sol en la playa.

9. Sé discreto con tus planes

Es normal que le cuentes a tus familiares y amigos a dónde vas de vacaciones, sobre todo, cuando llevas tiempo organizando un viaje y te mueres de ganas por empezar tus vacaciones. Pero ojo dónde lo haces. Si lo comentas hablando por teléfono, mejor evita hacerlo en taxis o en el transporte público, porque nunca sabes quién está atento a lo que estás diciendo.

Y si quedas en persona, evita decirlo muy alto mientras estáis en un bar o restaurante, más aún si el establecimiento está en tu mismo barrio, porque quizá quien te escucha de forma indirecta, luego te siga y descubra dónde vives.

10. Redes sociales bajo control

Las fotos que subes a Instragram o cualquier otra red social son una pista irrefutable de que estás lejos de tu casa. Los hay que esperan a volver para subirlas, pero la mayoría las publica en tiempo real, compartiendo el día a día de sus vacaciones con sus seguidores. Si tu perfil es abierto, entonces no hay precaución que valga: los ladrones también te darán like. Además, si en tu galería hay fotos de tu casa y está es reconocible, solo te faltaría dejar la puerta abierta y poner una alfombra roja a los amigos de lo ajeno.

11. Nada a la vista

Si desde fuera de casa ya se dan señales de un interior ostentoso, los ladrones fijarán tu casa como objetivo con la expectativa de hallar un templo del lujo. Lo más recomendable es que en las terrazas o balcones se muestre una imagen lo más neutra posible, y que a través de las ventanas no se adivine la silueta de una obra de arte o una pantalla de televisión. Mejor que las cosas de valor estén guardadas a buen recaudo.

12. Cámaras de vigilancia

Hoy en día, instalar una o varias cámaras inalámbricas o conectadas mediante usb es muy barato. Estos pequeños aparatos se configuran de forma muy sencilla y, por medio de una app en tu móvil, podrás acceder a las imágenes en directo.

13. Sistema de alarma

Si el dinero no es un problema, entonces contratar una alarma con conexión directa con la Policía es la mejor opción para estar seguros. La instalación de un sistema profesional de vigilancia no lleva mucho tiempo y tendrás la certeza total de que se está velando por la integridad de tu patrimonio.

14. Puertas

Convertir tu casa en una fortaleza inexpugnable empieza por tener una puerta en condiciones. Reforzar la seguridad desde la entrada es la mejor forma de pararle los pies a los que pretenden desvalijarnos. Mejor una puerta acorazada que una blindada, puesto que estas últimas se puede forzar más fácilmente porque oponen menos resistencia, además de contar con cerraduras que no se bloquean al manipularlas.

15. Ventanas

Otros cerramientos críticos son las ventanas. En los bajos, las rejas son un elemento de seguridad que disuade a los ladrones, igual que en las terrazas a las que se puede llegar escalando.

En los áticos, también vienen bien, no solo en las ventanas normales, sino en las que van hasta el suelo. En tal caso, las rejas suelen venir equipadas con un candado. A nivel estético no es lo mejor, pero es efectivo. Otra solución es, para ventanas correderas, colocar piezas de bloqueo con cerradura.

16. El dilema de la ropa tendida

Sobre el truco de dejar ropa tendida hay debate, pues los hay que son partidarios o otros que no tanto. Que en el tendedero haya algo da a entender que hay gente en casa, pero si pasan varios días y la ropa sigue ahí, el ladrón no es tonto, sobre todo, teniendo en cuenta que en verano hace calor y las prendas se secan en apenas unas horas.

17. Con las maletas

Meter las maletas en el coche o en un taxi a plena luz del día y delante de todo el mundo es gritar a voces que te vas y tu casa se queda vacía. Obviamente, el horario de tu vuelo marca cuándo tienes que salir del portal con tu equipaje, pero si te trasladas a la costa con tu vehículo, mejor cárgalo por la noche, y si tienes aparcamiento privado, mejor.

18. Copias de las llaves

Olvídate de las películas en las que hay una llave de la casa bajo el felpudo o escondida en una maceta. Las copias de tus llaves deben estar controladas en todo momento, y no diseminadas en a saber qué manos. Ten apuntados cuántos juegos tienes y en poder de quién están. Por supuesto, si encargas a alguien que entre en tu casa mientras tú no estás para echar un vistazo, luego a la vuelta, recuerda pedirle que te devuelva tus llaves.

19. Extraños en el barrio

En ocasiones, se corre la voz de que se están produciendo robos en determinados barrios de forma recurrente. Y es que hay veces que grupos organizados se centran en una determinada zona y hacen su agosto. Lo ideal es que prestes atención y pongas en alerta a la Policía si detectas actividad sospechosa, como por ejemplo, ver cada día al mismo individuo mirar hacia los balcones o rondando por los portales.

20. Un último vistazo

Antes de cerrar con llave la puerta de entrada y poner rumbo a tu destino, échale una última ojeada a la casa, verificando que las ventanas están bien cerradas o asegurándote de que el temporizador de la lámpara funciona correctamente. Y cuando por fin te vayas, recuerda lo más importante: disfrutar de tus vacaciones.

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