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Smart homes: Viviendas que van más allá de la domótica

Hogares que funcionan con solo apretar un botón. Este es el sueño que se comprometen a hacer realidad las smart homes. Unas viviendas que, a través de la aplicación de las nuevas tecnologías, son capaces de mejorar la calidad de vida de sus habitantes, adelgazar las facturas de su consumo energético, garantizarles una mayor seguridad y respetar al máximo el medio ambiente.

La propuesta entusiasma cada vez más a los consumidores de nuestro país, pues según un estudio de Deloitte, España registra ya un 17% de hogares conectados. En este sentido, Jordi Sabaté, secretario de CEDOM, explica que el pasado año el volumen de facturación de los fabricantes de sistemas de control y automatización de viviendas fue de 56,7 millones de euros lo que representa, respecto al año 2016, un aumento del 12 %.

Sin embargo, las smart homes tienen importantes retos por delante, los cuales van más allá de la domótica y ahora se centran en hacer asequibles y efectivos estos proyectos, tanto en términos económicos como de fiabilidad.

Concepto actualizado

El término smart home hace referencia a las viviendas que incluyen un sistema de control que facilita y hace más cómodo el día a día del usuario. Este, según explica Carlos Lorente, product manager de domótica de Fermax, gestiona automáticamente las diferentes instalaciones “en busca de un confort máximo y de un consumo mínimo”. A la vez, desde esta compañía hacen hincapié en que la posibilidad de reprogramación de los sistemas de domótica aplicados “permiten su adaptación a las necesidades de los usuarios” que varían con el tiempo. “Todo ello sin requerir modificación alguna de las instalaciones y con un mantenimiento en muchas ocasiones casi nulo”, agrega Lorente.

Por su parte, Meritxell Esquius, responsable de marketing de Loxone en España, matiza que existen dos características mínimas para calificar una vivienda de inteligente: automatización y control. En este sentido, indica que las principales funciones de la vivienda que se han de automatizar son “los elementos de protección solar, como persianas y toldos; el sistema de climatización, tanto de frío como de calor, y el sistema de iluminación”. En cuanto al control, este pasa por garantizar la seguridad. Así lo defiende José González Osma, director de ventas de la división residencial de Tyco, para quien es “vital” contar con un sistema de seguridad con conexión directa a una central receptora de alarmas, ya que así “se podrá reaccionar con rapidez y eficacia ante los saltos de alarma que surjan en la vivienda”.

Funcionalidades diversas

La adaptación de la microelectrónica a los sistemas de control ha permitido, en opinión de Francisco Guzmán, director del Instituto de Domótica y Eficiencia Energética, “incorporar al entorno doméstico sistemas diseñados inicialmente para entornos industriales y edificios del sector terciario”. Unas soluciones que, continúa este docente de la Universidad de Málaga, han facilitado el desarrollo de distintas líneas de negocio y nuevas funcionalidades para los hogares inteligentes. Estas son diversas e incluyen desde el cambio de la posición de las persianas y toldos, hasta el control del encendido y apagado de la iluminación, pasando por la regulación del sistema de audio, riego, accesos al inmueble, cargador del coche eléctrico o mantenimiento de la piscina.

No obstante, la última tendencia de las smart homes es la conectividad entre el usuario y la vivienda vía apps y dispositivos móviles. En esta línea, Lorente destaca que al disponer de una smart home conectada a través de Internet, el usuario puede monitorizar y controlar los sistemas automatizados del hogar, lo que le permite “enviar órdenes al inmueble desde el exterior de la misma a través de una app de su teléfono o tablet”. “En caso de que se produzca una incidencia, la smart home notifica esta automáticamente al usuario en su móvil. Una conexión de la vivienda con el exterior que resulta imprescindible a la hora de gestionar y solucionar posibles incidencias de forma rápida y eficiente”, sostiene.

Diferencias entre obra nueva y segunda mano

Todas las viviendas con las que cuenta actualmente el parque residencial español son susceptibles de convertirse en smart homes. Una tecnología que, según aclara Guzmán, “es más barata de llevar a cabo en la obra nueva que en las viviendas que cuentan con instalaciones convencionales”. Ello se debe, aclara este docente, a que existen múltiples niveles de domotización “y un abanico importante en cuanto a precios de dispositivos”.

De igual modo, recomienda que, cuando se trata de incluir sistemas de domótica en la rehabilitación de viviendas, “se considere la opción de emplear tecnologías inalámbricas”. Tales soluciones, aclara, permiten controlar las instalaciones sin necesidad de realizar obras de adecuación y se convierten en una decisión con la que “se reduce de manera significativa el coste” de la inversión realizada.

Perfil de los clientes

Los clientes que se interesan por las smart homes presentan un perfil concreto, según se desprende de las apreciaciones de los expertos en el tema. En concreto, Esquius establece que existen dos tipos de interesados en dichas proyectos. En primer lugar se refiere a las personas que acostumbran a tener “una cierta afinidad hacia las nuevas tecnologías”. Dadas sus condiciones económicas y personales, en algunos casos se empieza por preocuparse por las soluciones basadas en dispositivos “como pueden ser los productos de Amazon o Google referentes a domótica” y, una vez que pueden incrementar los beneficios instalando un sistema integra, “acceden completamente a ello”.

Por otro lado, también son numerosos los clientes que optan por auto-promocionar su vivienda “y quieren una instalación del siglo XXI, de modo que no conciben el hecho de no incluir ninguna automatización en ellas”, indica esta experta. Desde Loxone aseguran, asimismo, que ambos tipos de perfiles muestran especial importancia por la seguridad y el ahorro energético que pueden generar las Smart Homes. Para alcanzar ambas funcionalidades, se asegura que los consumidores optan por ir integrando de manera paulatina la automatización de las distintas funcionalidades.

Apuesta por la asequibilidad

Las nuevas tecnologías enfocadas a las smart homes ya un nicho de mercado en España. Y es que, según un estudio de Statista Smart Home, su volumen de negocio alcanzará este año los 470 millones de dólares. Esta misma fuente estima que en 2022 el 39% de la población de España querrá residir en una vivienda inteligente. Pero, ¿podrán los interesados en estas soluciones acceder a ellas en términos económicos? Dicha accesibilidad es uno de los retos y, a la vez, objetivos que distintas compañías especializadas en domótica para el hogar se plantean.

En el caso de Loxone, se ha apostado por desarrollar un marco de precios ajustados en los componentes, además de por desarrollar “una estrategia clara por parte de los desarrolladores de software de reducir el tiempo de programación”, explica Esquius. Ambas decisiones se han traducido “en unos proyectos más asequibles para un mercado más extenso”. Como ejemplo pone el caso de una vivienda unifamiliar de 150 metros cuadrados, con cuatro habitaciones, tres baños, cocina y salón a la que se convierte en Smart Home por 8.500 euros. Un precio en el que se incluye, adelanta la directora de marketing de la compañía, “el material con instalación, puesta en marcha y programación”, además de pulsadores, luces, contactos de puertas y ventanas y detectores de movimiento en cada habitación.

La búsqueda de la asequibilidad es también un propósito de Fermax, desde donde aseguran que, a día de hoy, “la domótica no está restringida a los grandes presupuestos”, ya que las instalaciones se pueden ajustar a las necesidades y recursos de los clientes “sin necesidad de hacer grandes desembolsos”. De hecho, confirman que algunos de sus dispositivos permiten convertir la viviendas en smart homes desde 1.300 euros. No obstante, reconocen que los clientes han de percibir la conversión de una vivienda en una smart home en términos de inversión. De hecho, Lorente adelanta que este tipo de inmuebles permiten generar un ahorro de hasta el 26% del consumo de la energía y mejoran la seguridad de los hogares, condición que desde su punto de vista no se puede monetizar.

Búsqueda de la máxima fiabilidad

Alcanzar un funcionamiento adecuado en toda la gama de funcionalidades ofertadas en las smart homes se ha convertido en otro de los campos de batalla de las compañías dedicadas a comercializar este tipo de servicios. Desde Fermax aseguran que los sistemas de domótica modernos han mejorado sus prestaciones y en la actualidad ofrecen una programación intuitiva “que reduce la posibilidad de errores de funcionamiento”. Estos avances, a juicio del product manager de domótica de la compañía, permiten tanto que el mantenimiento “sea más económico que nunca” como que los posibles fallos y averías “se solventen en menos tiempo y con menor coste”.

Por último, desde Loxone señalan que el objetivo principal pasa porque la vivienda funcione “lo más sola posible” sin experimentar fallos. De ahí que su directora de marketing haga hincapié en la necesidad que existe “de integrar al máximo las distintas funciones” que se quieran instalar. Es por ello, reconoce, que la domótica no puede ser contemplada por clientes y profesionales del ámbito inmobiliario y residencial “como un añadido a la instalación”, sino que, por el contrario, ha de incluirse “desde el principio del proyecto” y planificarse “conociendo qué se incluye de esta tecnología”.

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