Es el momento cerrar la venta e inaugurar una nueva etapa, pero aún quedan algunas tareas importantes por completar antes de cruzar la línea de meta y cerrar la venta de una casa.
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Después de poner en venta tu casa y haber realizado visitas enseñando sus bondades, por fin tienes un comprador en firme que, además, tiene el perfil financiero óptimo para adquirir la que ha sido tu vivienda durante muchos años. Aquí tienes una guía paso a paso sobre qué hacer una vez la negociación está finalizada y ya estés camino del notario.
La puesta a punto de la casa que se vende
No es extraño que durante las conversaciones con el comprador te comprometieras a realizar algunas reparaciones, desde entregar la casa recién pintada hasta solucionar un grifo que gotea o un azulejo roto. ¿Te da pereza? Es normal, dado que lo último que te apetece es tener que emplear tu tiempo en acondicionar una propiedad que dejará de ser tuya muy pronto.
Sin embargo, al haber dado tu palabra, aunque solo fuera de forma verbal, lo lógico es que no te retractes. Por cosas más pequeñas se han roto contratos de compraventa. También es cierto que durante el proceso podrías haber dejado claro que el inmueble se vendía tal cual estaba y que cualquier mejora correría a cargo del comprador. Pero si cediste y aceptaste hacerlo, no te queda más remedio que ejecutarlo.
Pon el tiempo de tu lado
Lo ideal hubiera sido haber hecho todo ese mantenimiento de forma previa a la venta de la casa, pero si no es el caso, al menos, no esperes al último minuto. En función de la envergadura de los arreglos, necesitarás más o menos tiempo, así que calcula bien y resérvate cierto margen de maniobra por si algún operario te falla o hay retrasos en la entrega de materiales.
Todo por escrito
Para que no quede duda de que has cumplido con lo acordado, no olvides recopilar toda la documentación relativa a la puesta a punto. También es útil tomar fotos del antes y el después. Esto te servirá no solo para tener una prueba frente al comprador, sino que, además, si algo no funciona como es de esperar, será el nuevo dueño de la casa el que tendrá que reclamar siempre que esté en garantía, por eso es vital que tenga en su poder las facturas de los profesionales que han intervenido.
El vistazo final antes de cerrar la venta de una casa
Es habitual que el comprador quiera hacer un último recorrido por la casa antes de ir al notario. Ponte en su piel y recuerda que invertir en una vivienda es un paso financiero muy importante y que tú pasaste por la misma situación, así que paciencia y empatía. Este vistazo final no tiene por qué desencadenar un drama, especialmente, si te has preocupado por hacer las cosas bien.
Es fundamental que no hayas omitido información, ya que si el comprador descubre un fallo importante tan cerca de la firma, se echará atrás sin dudarlo e, incluso, valore la opción de denunciarte. Si, por casualidad, se detecta algo imprevisto y las escrituras ya están redactadas, a veces lo que se pacta es la compra de algún electrodoméstico o de efectivo, pero es mejor que no se recurra a este tipo de intercambios fuera de contrato.
El día de la firma: el paso más importante
Ha llegado el momento de la entrega de llaves, por lo que la parte vendedora y la compradora se verán las caras por última vez delante del notario. Dado que el nuevo propietario es quien pagará por el trámite, es él quien tiene la potestad para escoger la notaría que quiera. Se trata de un derecho esencial que no te queda más remedio que respetar.
Una lectura exhaustiva
La euforia por haber llegado por fin al final del camino no debe distraerte de haber estudiado a conciencia el papeleo, que deberás tener a tu disposición antes de la cita final ante notario por si hubiera que hacer alguna modificación. Presta atención a que los número son los correctos, es decir, que concuerden con lo que se acordó.
Peticiones de última hora
¿Qué pasa si en ya en la notaría el comprador quiere volver a renegociar las condiciones? Aunque no es lo más común, nadie te dice que no pueda ocurrir. Por supuesto, el comprador tiene todo el derecho de expresarse, pero en ocasiones esta vuelta de tuerca se hace más por «rascar» algo que porque realmente sea necesario. En tu mano está poner los límites. Sería una pena que la venta se viniera abajo por un tira y afloja caprichoso, pero si la rebaja se hace inevitable, entonces habría que volver a redactar los documentos y emplazar la firma para más adelante.
No olvides los suministros
Asegúrate de cancelar todos los servicios asociados a la vivienda, como electricidad, el gas, el agua, el teléfono, Internet, y cualquier otro contrato que esté a tu nombre. De este modo, no se te cargará ninguna factura tras haberte desprendido de la vivienda. Lo más fácil es directamente darlos de baja para que el nuevo dueño contrate con la compañía que quiera, pero como con algunos suministros dar una nueva alta es costoso, a veces se pacta un cambio de titularidad.
Liquidación de gastos al cerrar la venta de una casa
Como vendedor tienes que liquidar una serie de impuestos, tales como el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) ante Hacienda en caso de que exista una ganancia patrimonial y el Incremento del Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana, es decir, la plusvalía municipal ante al ayuntamiento donde esté ubicado el inmueble. Tampoco debes olvidarte de cancelar la hipoteca para que esté libre de cargas.