Contar con una vivienda de uso vacacional es un sueño compartido por muchos, y en España, hubo una época en la que casi era una obligación tener un pisito en la playa. Nuestro país lidera a nivel europeo la tasa de propietarios de segundas residencias. Si estás pensando la posibilidad de convertirte en uno de ellos, te conviene hacer una reflexión profunda sobre el tema, analizando sus pros y sus contras. Te proporcionamos todo lo que tienes que tener en cuenta antes de tomar la decisión.
Evita infrautilizar el inmueble
El tiempo que vas a pasar en la vivienda es el principal indicador que tendrás que analizar a la hora de decantarte o no por la compra de una casa de estas características. Según los especialistas del sector, las segundas residencias tienden a estar infrautilizadas, puesto que solo se ocupan, como mucho un mes en verano y unos días en Navidad o Semana Santa.
Por este motivo, antes de dar este paso, conviene que tires de calendario y seas consciente de la cantidad de tiempo anual que podrías estar en tu hipotética casa de vacaciones, marcando como mínimo el límite los 45 días. Ocupar la vivienda menos días de esta cifra supondría, para tu bolsillo, tirar el dinero, dados los sobrecostes a los que tendrías que enfrentarte.
Uso personal o negocio
A a hora de comprar una segunda residencia, también tendrás que valorar la finalidad que va a tener ese inmueble: si lo vas a destinar a un uso personal y familiar únicamente o si, por el contrario, te gustaría rentabilizar la propiedad por la vía del alquiler. En el caso de que te hayas planteado la segunda opción, debes tener presente que son varios los tipos de alquiler por los que puedes inclinarte:
- Alquiler turístico. En el caso de que puedas gestionar personalmente el alquiler de tu vivienda, y te interese controlar cuándo está arrendada y cuándo no, esta vía puede resultarte útil. Sin embargo, has de calibrar que lo que buscas con ella no es un negocio 100%, es decir, que no compras el inmueble únicamente para llevar a cabo este fin. ¿El motivo? Es simple: para rentabilizar la inversión necesitarías tener ocupada la vivienda más de la mitad de días del mes, lo que te supondría una importante carga de trabajo y la necesidad de contar con una demanda que no siempre se puede dar. Sobre todo, a tenor de la experiencia vivienda con la pandemia.
- Alquiler residencial de temporada. Esta alternativa te permitiría disfrutar de la vivienda durante el verano y alquilarla durante el curso académico. Para ello, debes focalizar tus esfuerzos en encontrar un inquilino con un perfil determinado, ya sea estudiante, docente o funcionario, al que le interese ocupar la vivienda en esos meses y dejarla vacía con la llegada del verano. Esta opción es muy interesante si vas a comprar una casa en una zona de mar o montaña, pero que se encuentra próxima a núcleos urbanos con alta actividad laboral.
- Alquiler residencial a largo plazo. Esta opción puede darse en casos de propietarios que compran en un momento dado y, por cuestiones ajenas a la vivienda, terminan sin pasar un solo día del año en ella. Ante estas situaciones, el alquiler convencional se configura como una solución a tener en cuenta. Eso sí, debes estar actualizado sobre las novedades que incluye la Ley de la Vivienda en materia de alquiler, tanto en lo relativo a las rentas como a la relación entre propietarios e inquilinos.
¿Piso o casa?
La tipología de tu hipotética segunda vivienda es otro de los aspectos relevantes sobre los que tienes que pensar. Y es que sobre el papel y en tu imaginación la opción elegida te resultará perfecta, pero deberás bajar a la realidad y ser práctico, analizando qué te conviene más.
En este sentido, has de valorar si deseas una vivienda unifamiliar (ya sea adosada, pareada o independiente) y tener claro si estás dispuesto a asumir las tareas que conlleva una casa de estas características cada vez que viajes a ella (poner a punto el patio o jardín, entre ellas). Lo mismo sucede si te inclinas por comprar un apartamento o un piso, ya que tendrás que convivir con unos vecinos cuyo buen comportamiento no tienes garantizado.
Contempla la obra nueva
El mercado de la vivienda vacacional se configura, mayoritariamente, a base de inmuebles usados. Ello se debe a que la oferta de obra nueva en España está menguada desde la crisis de 2008, condición que se extiende a las áreas del mercado de segunda residencia. Esta limitación explica que el precio del mercado de obra nueva en estas zonas sea superior a la segunda mano.
No obstante, nunca está de más hacer cálculos y calibrar hasta qué punto invertir en una vivienda nueva puede resultarte más conveniente, tanto de cara a un uso propio del inmueble como a una futura inversión por la vía del alquiler o por la revaloración que pueda tener la vivienda con el paso del tiempo.
La playa también tiene desventajas
A priori, contar con una casa en la playa puede ser el sueño que muchos aspiran alcanzar. Sin embargo, la compra de un inmueble situado en una zona próxima al mar también acarrea inconvenientes, empezando por el precio. Y es que estas viviendas suelen presentar un valor notablemente superior a la media de la oferta, especialmente aquellas que se ubican en áreas de alta demanda.
Este hecho, a su vez, también puede convertirse en un inconveniente para ti, especialmente si lo que buscas es relajarte durante tu tiempo libre. Al respecto, contempla que, tras la superación de la pandemia del coronavirus, la actividad turística en España se ha recuperado y las zonas de playa son algunas de las que más vaivenes registran, tanto de foráneos como de turistas patrios.
Las tareas de mantenimiento están aseguradas
Un hándicap que sí o sí existe a la hora de comprarse una casa de vacaciones, independientemente de donde se encuentre ubicada y del tipo de inmueble del que se trate, es asumir las tareas de mantenimiento asociadas al uso secundario que se hace de la vivienda.
Estas responsabilidades supondrán una inversión por tu parte, bien sea porque tengas que encargarte tú de poner a punto la vivienda cada vez que viajas a ella, bien porque tengas que buscar a alguien y contratar sus servicios, con la pérdida de tiempo que ello conlleva. También traerán aparejadas a ellas un esfuerzo económico, aunque este variará en función de quién se encargue de llevarlas a cabo.
Elige bien las tarifas de suministros
Independientemente del tiempo que vayas a pasar en la vivienda, esta tendrá que contar con una serie de suministros básicos, como luz y agua. Al tratarse de un inmueble con un uso específico y limitado, es posible que te convenga analizar el mercado de las tarifas de suministros y contratar aquellas que más te convengan.
Recuerda que las compañías que ofertan estos servicios cuentan con ofertas destinadas específicamente a este tipo de inmuebles. O que, incluso, pueden realizarse promociones espaciales si contratas con ellos este servicio y el relativo a tu vivienda habitual.
De igual modo, resulta conveniente que calcules tus consumos y tengas claro el coste mínimo que va a suponerte contar con el servicio todo el año, aunque no lo uses. Ello se debe a que puede resultarte más conveniente dar de baja los suministros y contratarlos únicamente durante el tiempo que habites la vivienda.
Ojo al coste en seguridad
Las segundas residencias suelen ser un objetivo fácil para los ladrones. Por eso, son cada vez más los propietarios que se encargan de asegurar sus inmuebles, contratando distintos tipos de servicios o contando en el interior de sus casas con dispositivos de control, que les informan del estado de la vivienda las 24 horas del día.
Si estás interesado en ser propietario de un inmueble de estas características debes contemplar la posibilidad de hacerte con una de estas soluciones. Lo mismo sucede con blindar la vivienda ante posibles problemas, contratando un seguro del hogar con amplias coberturas. Ambos procesos supondrán un sobrecoste mensual para tu bolsillo, que deberás sumar a los impedimentos con los que cuenta contar con una casa de vacaciones.
