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¿Vas a cambiar la calefacción? Toma nota de estos consejos antes de hacer obra

Es hora de renovar el sistema de calefacción de tu casa. Para ello, hay que hacer un estudio previo a la obra para implementar la instalación más adecuada a tu hogar. Algo muy importante es elegir bien el tipo de calefacción más eficiente por las características de la vivienda. Radiadores o suelo radiante, eléctrica o de gas, o energías renovables. Cada una de estas opciones requiere tener de antemano todo listo para su instalación, de otra forma, tendrás que embarcarte en reformas que te restarán recursos económicos, tiempo, y dolores de cabeza.

1. ¿Es el momento de hacer el cambio?

Cualquier sistema de calefacción ha de ser renovado pasado el tiempo. Cada uno tiene unos plazos en los que resultaría prudente hacer el cambio. Por ejemplo, las calderas, tras 25 años, es conveniente sustituirlas por unas más novedosas, que trabajarán más eficientemente con el ahorro que conlleva.

Tras una inspección, es posible que el técnico aconseje su cambio, por antigüedad o por seguridad. Después de tener claro esto, hay que ponerse manos a la obra y preguntar a los profesionales por el sistema de calefacción más adecuado. También son valiosas las opiniones de conocidos, pero siempre habrá que saber si es viable cualquier opción que elijamos.

2. Revisión de los radiadores

El equilibrado hidráulico es un trabajo que lo realiza un profesional, y se trata de asegurar el perfecto funcionamiento de un radiador. Debe entrar el caudal de agua correcto y que todas las superficies transmitan el calor de forma homogénea. El ajuste de la válvula debe ser el preciso; puede ser que haya que sustituirla por una nueva. Si hiciera falta, habría que sustituir todos los radiadores de la vivienda.

3. Presupuesto ajustado

Tendrás que elaborar un presupuesto que contemple tanto la obra con la sustitución de los elementos ya obsoletos y el precio de la nueva instalación, si fuera necesaria. Debe preocuparte la cantidad que tengas que invertir, pero también lo que ahorrarás en un futuro. Dependiendo del sistema que elijas, podrás notarlo considerablemente en tu bolsillo.

4. Mejora de la estructura

Para que un sistema de calefacción sea eficiente, no basta con renovar la instalación. Habría que hacer una actualización de los aislamientos de la vivienda, en techos paredes, cerramientos, e incluso suelos si fuera posible. Los muros exteriores son lugares por los que puede escapar el calor. Esta parte de la casa tiene que estar perfectamente aislada, bien con ventanas de PVC y doble acristalamiento.

5. Residuo gaseoso

Cierto tipo de calefacción, como la que usa pellets, necesita de unos conductos para eliminar el humo que resulta de la combustión. Es un sistema muy eficiente, ya que aporta mucho calor, pero su instalación es muy específica. Si vives en comunidad, tendrás que consultar si es posible hacer una instalación de humos.

6. Energías renovables

La geotermia es una energía renovable que se extrae directamente de la tierra. Instalarla en una comunidad dependerá de la preparación y ubicación del edificio. Mucho más fácil resulta en las viviendas unifamiliares. Por este sistema se obtiene calor, agua caliente y electricidad, es una energía totalmente verde, sostenible y supone hasta un ahorro del 80% en la facturación mensual.

La aerotermia es otro sistema sostenible que extrae el calor del exterior incluso en temperaturas muy frías. Su funcionamiento aporta más energía de la que consume, con lo que resulta a medio y largo plazo una inversión muy rentable, al igual que la geotérmica.

7. Suelo radiante

Este tipo de calefacción tiene repartida, por toda la casa, unos conductos por los que circula agua caliente, instalados bajo el suelo. Resulta más eficiente que los radiadores. El calor, al dirigirse siempre hacia arriba, evita la pérdida de tanta energía. Esta reforma es importante, puesto que se realiza en todo el suelo de la vivienda. Aprovecha y cambia el pavimento por uno cerámico más eficiente que el parqué o la tarima.

8. Instalación de paneles solares

Este recurso energético necesita de una instalación que tendrá que estar prevista y autorizada por la comunidad. Precisa de la colocación de conductos para el cableado de los paneles a la vivienda que atravesará parte del edificio. En las viviendas de una planta y unifamiliares es todo mucho más sencillo. Se tendrá que reforzar la cubierta para que aguante el peso de la instalación de los paneles, por lo que es fácil que en viviendas con bastante antigüedad no pueda llevarse a cabo esta obra.

9. Aprovecha el gas natural

El suministro de gas natural es generalizado en poblaciones de tamaño medio y grande. Es una opción para cuando otros sistemas no puedan ser instalados. No requiere una obra de mucha envergadura y puede servir la instalación de la antigua calefacción con radiadores, siempre y cuando no haya que renovarlos también, además de la caldera, que tendrá que ser la apropiada.

10. Ayudas y subvenciones públicas

La instalación de sistemas de calefacción con energías renovables y limpias tiene la ventaja que poder acogerse a unas ayudas que puedes solicitar, tanto municipales como autonómicas y estatales. Esto puede incluir la compra de leña para chimeneas. Simplemente, echando un vistazo en internet y acudiendo a las oficinas oficiales podrás ser informado de todos los beneficios económicos.

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