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Hipotecas

¿Cuál es la mejor hipoteca?
La fórmula mágica no existe. Las entidades financieras disponen de una oferta de préstamos hipotecarios muy variada con el fin de que puedas seleccionar la que mejor se ajuste a tu capacidad económica. Aún así existe una regla de oro: la cuota mensual no debe superar el 30% de los ingresos mensuales para que puedas cumplir con el pago sin complicaciones.
Hipoteca de tipo fijo
Ventajas
La cuota se mantiene estable y sin sorpresas a lo largo de toda la vida del préstamo dado que las subidas y bajadas de los tipos de interés no afectan a la hipoteca.

Al saber con seguridad cuánto vas a pagar cada mes, te será más sencillo calcular los gastos fijos y gestionar tu economía familiar.
Inconvenientes
El plazo de amortización es más corto de lo habitual, por lo que tienes menos tiempo para pagar la vivienda.

Además, las comisiones por amortización parcial y total son bastante altas, algo que tendrás que meditar a la hora de hacer aportaciones extra para saldar la deuda con la entidad.
Hipoteca de tipo variable
Ventajas
Al estar sujetos a las variaciones del precio del dinero, los tipos de interés pueden bajar y reducir la cuota en el momento de la revisión.

Por otro lado, el plazo de amortización de este tipo de préstamos es más largo, de unos 20, 30 o incluso 40 años y las comisiones suelen ser más reducidas o incluso nulas.
Inconvenientes
Del mismo modo que existe el posible beneficio de un descuento en la cuota, también hay que contar con el riesgo de que ésta aumente.

Asimismo, no hay que perder de vista el diferencial que se suma al tipo de interés, además de las vinculaciones y cláusulas que se aceptan en la firma del contrato.
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Hipoteca de tipo mixto
Ventajas
Puede darse el caso de que al combinarse ambos tipos de interés en diferentes periodos, coincida un ciclo económico de tipos al alza mientras tu cuota se rija por un fijo y tu cuota se mantenga.

El plazo de amortización y las comisiones suelen estar en la línea de las hipotecas variables.
Inconvenientes
Es posible que ocurra lo contrario. Si el ritmo del mercado marca tipos mínimos y el préstamo está referenciado a un interés fijo, no podrás aprovechar las ventajas de esta rebaja en la cuota hasta que no cambie el tipo que hayas acordado con la entidad.

Los compromisos que se exigen para esta clase de préstamos también son bastante fuertes.
Hipoteca de cuota fija
Ventajas
Aunque el tipo de interés al que está referenciado el préstamo hipotecario es variable, la cuota permanece constante al margen de su evolución, lo que te dará mucha seguridad a la hora de planificar tu economía personal sin sobresaltos.

Lo que se ve afectado es el plazo de amortización, que se alarga para que puedas hacer frente a los intereses en ciclos alcistas y se corta en los bajistas.
Inconvenientes
Al jugar con la duración del préstamo, la incertidumbre es el mayor defecto de esta clase de préstamo porque no sabrás con exactitud cuándo se cancelará del todo.

A la larga, se desembolsa una cantidad mayor por el mismo dinero prestado. Por otro lado, las comisiones de novación y subrogación suelen ser altas.
Hipoteca multidivisa
Ventajas
Puedes aprovechar los tipos de interés que rigen otras monedas que al cambio con el euro resultan débiles, por lo que tu cuota puede verse reducida. Con un panorama favorable, las hipotecas en yenes japoneses, francos suizos e incluso dólares americanos o australianos, tienen unas cuotas mucho más pequeñas.

A veces se pactan condiciones flexibles para hacer aportes tanto en euros como en moneda extranjera.
Inconvenientes
La inestabilidad de los mercados ajenos a la zona euro puede hacer que el ajuste de divisas resulte perjudicial para la cuota, incrementado la deuda en el momento que se produzcan revalorizaciones.

Para evitar riesgos puedes contratar un seguro, pero su coste reduce las ventajas. Igualmente, la asesoría profesional es fundamental a la hora de gestionar esta clase de hipotecas, lo que sube la factura.
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